Tiempo de Política
Llegar a la vejez, en cualquier parte del mundo, es un problema.
Llegar a la vejez en un país pobre, es un doble problema.
Llegar a la vejez en un país pobre y con enfermedades crónico-degenerativas, sin seguro, es una tragedia.
Es la población de la tercera y cuarta edad la que por naturaleza demanda mayor atención médica. Son los adultos mayores los que deambulan por los hospitales publicos de nuestro país, con filas interminables, penosas antesalas en consultorios de los pocos especialistas, para terminar el calvario frente al despachador de los medicamentos que con una habilidad adquirida a base de la repetición sella con singular rapidez las recetas antes de la fatídica frase: “este medicina no ha llegado, venga la próxima semana”. Muchos, debe ser la mayoría, de los pacientes, acuden a los hospitales de Villahermosa desde todos los municipios. Sobra decir lo que el implican las vueltas en gastos de transporte, alimentación, porque el hospedaje se soluciona con un pedazo de cartón afuera de los nosocomios.
¿Hay una luz al final del túnel?:
Este jueves el Gobierno federal durante la mañanera presidencial presentó los avances del censo del programa Salud Casa por Casa, una iniciativa nacional orientada a garantizar el derecho efectivo a la salud de adultos mayores y personas con discapacidad en México.
La titular de la Secretaría de Bienestar, Ariadna Montiel, informó que hasta el momento han sido visitadas en el país 8.7 millones de personas en estas condiciones.
De acuerdo con la positiva experiencia vivida por este reportero de 67 años de edad, durante la visita hace unos meces de uno de los 19 mil profesionales capacitados en toda la República para levantar el censo, se interroga sobre alergias, vacunas, alimentación, padecimiento de enfermedades crónico-degenerativas, antecedentes de ellas en los padres; incluso en preguntas espaciadas, pero claramente dirigidas a conocer el estado emocional del adulto mayor.
Según se explicó en la mañanera de este jueves, el objetivo del censo es identificar para orientar e incluso trasladar a un adulto que requiera atención médica inmediata. Las personas en situación más vulnerable tendrán visitas mensuales para seguimiento de su atención médica.
Que así sea y de cumplirse, habrá terminado el calvario en los hospitales públicos para las personas de la tercera edad, sobre todo de aquellas que carecen de familiares que les brinden la ayuda requerida, por ausencia o abandono que es muy recurrente.
TIEMPO FUERA.- El Programa Salud Casa por Casa es una buena noticia, al ser presumido por la presidenta Claudia Sheinbaum, porque “se va a convertir en el más importante de prevención de la salud del mundo”.
Que sí se haga realidad, porque el Sistema de Salud en México similar al de Dinamarca prometido por Andrés Manuel López Obrador, no se cumplió.
