CARTA ABIERTA
En una jungla donde lo único permanente es la sospecha, la dimisión de Evaristo Hernández Cruz al Colegio de Bachilleres de Tabasco ha hecho ruido no tanto por lo que se dijo, sino por lo que se dejó entre líneas.
El gobernador confirmó en su mañanera el retiro sin aspavientos ni regaños públicos. Nada de despedidas dramáticas ni pases de factura. Más bien, un “ya se va y pronto sabrán a qué” que encendió el radar de quienes leen entre silencios.
Porque aquí no estamos ante un funcionario menor: Evaristo ha sido dos veces diputado, dos veces alcalde de Centro, y un personaje que levanta pasiones a favor y en contra. Eso lo saben sus críticos, sus aliados, y sobre todo, su propio partido.
La primera baja importante del gabinete mayista llega cuando el tablero político comienza a moverse rumbo a 2027.
Y claro, tratándose de Evaristo, no faltaron las teorías: que si su apoyo a El Camino de México y la cercanía con Marcelo Ebrard le costó el cargo; que si su protagonismo al frente del Cobatab incomodaba a otros; que si su perfil competitivo lo hacía sombra incómoda para los planes del gobernador.
También se habló de los escándalos –los administrativos, los sexuales dentro del profesorado, los mediáticos– que lo rodearon durante su paso por la institución. Las versiones abundan y cada quien elige la que más le acomoda al oído.
Pero lo cierto es que, pese al vendaval, May no parece arrojarlo exilio. Dejó entrever que viene otro “responsabilidad”. Y eso, en política, no es gesto menor. Si alguien creyó que a Evaristo lo iban a mandar a la banca por el resto del sexenio, parece que no conoce bien el manual de la política choca, donde a veces las renuncias son más bien cambios estratégicos.
Ahora bien, su paso por el Cobatab fue todo menos tranquilo. Tampoco ayudó que, al final, se le acusara de no tener el perfil educativo, sino el político, como señaló la diputada de Movimiento Ciudadano, Patricia Lanestosa. Pero eso ya se sabía desde su nombramiento. Y sin embargo, no es si tenía o no el perfil, sino el efecto de su salida.
Así que no, Evaristo no es un cadáver político. Es, más bien, un personaje en pausa. Y si tendrá nuevas tareas, como insinúa el gobernador, entonces se entenderá por qué dimitió del Cobatab… se sabrá lo que el Dragón se estaba guardando.
:LA RÚBRICA
En las rancherías cercanas al aeropuerto de Villahermosa y en zonas como Chiquiguao, Ismate y Miraflores, el robo de ganado se ha vuelto rutina. Diego Mariano Ruiz Rosique, presidente de la Unión Ganadera de Centro, no exagera: en una semana hubo más de diez casos, y seis becerros desaparecieron solo el mes pasado. Las carpetas de investigación se acumulan —ya van veinte— pero los resultados brillan por su ausencia. La Unión Ganadera ofrece apoyo legal, pero eso no sustituye la acción de las autoridades… El próximo lunes, la colaboración entre el gobernador Javier May y la alcaldesa Yolanda Osuna tendrá otra gran prueba con la presentación del Plan Villahermosa 2030. Osuna ya anticipa los frutos de esta alianza, señalando, entre otros rubros, el análisis de la construcción del malecón del Carrizal Paseo Tabasco, Paseo Usumacinta como un proyecto que surgirá de las “mesas de trabajo” conjuntas. La presentación confirmará la visión compartida en acciones concretas para la capital. Por cierto, Osuna aborda la carencia alimentaria que afecta al 30% de la población con un programa de subsidio de carne. Esta iniciativa, que beneficiará a 2,000 familias con 16 kilos de carne cada una, es un esfuerzo por la justicia social. La estrategia busca fortalecer la economía local al vincularse con productores. La administración subraya que esta acción no es aislada, sino parte integral de su Plan Municipal de Desarrollo, reflejando un enfoque estructurado para mejorar el bienestar y la seguridad alimentaria en la comunidad… El dirigente del PRD, Rafael Acosta León, revela una contradicción política: quienes hoy gobiernan, ayer fueron parte del movimiento de resistencia civil contra la CFE. Su crítica al gobierno estatal por rechazar el diálogo conjunto sobre los altos cobros de luz toca una fibra sensible. La acusación más punzante no es técnica, sino moral: “¿Tan rápido se les olvidó que ellos también fueron parte de esta lucha?”. Más allá de consideraciones partidistas, persiste un problema estructural: miles de familias tabasqueñas deben elegir entre comer y pagar la luz. La gran crítica para el Sol Azteca es que sigue promoviendo la cultura del “no pago”, mientras que la CFE también pone de su parte con cobros exagerados y un pésimo servicio. ¿Dónde está el justo punto medio en esta añejo conflicto? Nadie lo sabe.
