“…Cuando hago un museo y los he hecho siempre solo; todos los errores son míos, y si hay aciertos también son míos. Estoy más cerca de la lógica y el orden a través del tacto moviendo o movilizando objetos, que manejando las palabras. Para mí, hombre confundido con la tierra, las palabras son demasiado volátiles: se me escapan de las manos. En la organización de museos es donde me encuentro con menos obstáculos, con mayor posibilidad de ejercer, de establecer el orden”.
Carlos Pellicer Cámara
«El Poeta de América»
Nada más como analogía de dos políticos chocos de altura, vistos desde la colosal Cultura:
AMLO en su mandato, tomó una decisión por cuenta propia -tenía la facultad constitucional, pero no consultó esa acción, con quien siempre dijo que era su amo: el pueblo-: «condonar a Ricardo Salinas Pliego, recargos y multas, de los impuestos que el «magnate pelafustán» a la fecha se ha negado a pagar, cometiendo un delito que ha conservado durante dieciséis años con tácticas dilatorias, que le permiten burlarse de la autoridad y de la sociedad», esto el mismo AMLO lo dio a conocer en una mañanera, y Álvaro Delgado de «Los Periodistas y Sin Embargo» lo ventiló en su medio, y luego en la mañanera del 18 de marzo de 2024. Entonces AMLO a su pesar, y haciendo gala de honestidad y humildad, reconoció que si Ricardo Salinas Pliego, hubiese aceptado, él -AMLO-, hubiera sido visto, de forma diferente por la gente, pero no llegó a mayores porque AMLO lo aceptó y dijo palabras más, palabras menos: la suerte me acompañó.
El respiro de AMLO 👇
En cambio May, hizo «acuerdos» al margen del «amo choco», y eso lo hizo chocar con una parte significativa del pueblo Tabasqueño, y no ha asumido con humildad su error, cambió sí, -quien sabe a cambio qué ofreció-, pero no se ha ni disculpado, ni reconocido su abuso, o si lo prefieren, su error. Al contrario, en un hecho que le puede significar su reencauzamiento por la trayectoria política original, taponeando el «rompido» que ocasionó su desvío. Y contrario a la consideración de AMLO a las redes, como benditas, él dice: nada de lo que se menciona en redes, es cierto.
Vamos a los periodos presidenciales en que nacieron ambos políticos, y la relación que tuvieron los presidentes que les correspondieron, con el Poeta de América, el ilustrísimo Tabasqueño: Carlos Pellicer Cámara:
AMLO nació en el sexenio de un hombre sabio y austero. Don Adolfo promovió una política económica ortodoxa. Redujo de manera drástica el gasto público e instrumentó un programa de fomento agrícola para convertir grandes extensiones de tierra —dedicadas a la agricultura comercial de exportación— a la producción de granos básicos.
Fundó la Escuela Nacional de Educadoras y se renovó el mobiliario y el material didáctico de las escuelas normales para maestros y maestras.
Una anécdota de Don Adolfo Ruiz Cortines: En el cumpleaños de su esposa María Izaguirre, en el primer año de gobierno, cuando quisieron regalarle a ella un auto último modelo marca «Cadillac», lo más desarrollado en tecnología, el presidente comentó: «Hace muchos años que mi esposa cumple años y nunca se acordaron de ella hasta ahora que soy presidente. Pueden llevárselo porque no puedo prometer nada a cambio de ese regalo». Fue austero el mandatario veracruzano en su sexenio y en su vida posterior».
La anécdota entre Adolfo Ruiz Cortines y Carlos Pellicer Cámara gira en torno a la relación entre ambos, especialmente durante el mandato de Ruiz Cortines como presidente de México. Pellicer, conocido por su poesía y activismo cultural, era cercano a Ruiz Cortines y utilizó esa cercanía para promover iniciativas culturales y la creación del Parque Museo La Venta en Villahermosa, Tabasco.
Detalles de la anécdota:
Apoyo Presidencial:
Pellicer, con su carácter persuasivo y relación con Ruiz Cortines, logró obtener el apoyo del presidente para diversos proyectos culturales y la creación del Parque Museo La Venta, un espacio emblemático que combina naturaleza e historia prehispánica.
Influencia y Promoción:
Pellicer aprovechó su influencia para promover el arte y la cultura, utilizando su posición y cercanía con el poder político para impulsar estas iniciativas.
Interés Mutuo:
La relación entre ambos no solo se basó en el apoyo político de Ruiz Cortines a Pellicer, sino también en el interés de Pellicer por promover la cultura de su estado natal, Tabasco, y el reconocimiento de Ruiz Cortines como un presidente sensible a las artes.
Parque Museo La Venta:
El Parque Museo La Venta es un ejemplo tangible de la colaboración entre ambos. Pellicer lo concibió como un «poema de largo aliento» donde la naturaleza abraza la cultura prehispánica, y Ruiz Cortines lo apoyó a través de políticas y recursos.
Entre Adolfo Ruiz Cortines y Carlos Pellicer Cámara, destaca la influencia de Pellicer en la promoción cultural y la colaboración con el presidente para la creación de espacios como el Parque Museo La Venta, mostrando una relación donde el apoyo político se tradujo en iniciativas culturales significativas.
El vínculo espiritual permanente del Poeta de América, con el «Brujo de la Política», es desde luego en Villahermosa, Tabasco: el «Boulevard Ruiz Cortines» con el «Parque Museo La Venta».
En cambio Javier May Rodríguez nació en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, un hombre empecinado, rencoroso y represor.
May está descubriendo una arista de su personalidad, que no nos había mostrado antes, sino hasta ahora que está en la posición de máxima «autoridad» de su estado natal. May se está viendo muy mal en no reconocer su error o ligereza, al dejar al margen de una decisión importante a la población, resquicio por el que se están escapando los humos de una imagen por él creada, quedando en su lugar, la imagen de persona exacerbada.
La anécdota más conocida sobre Gustavo Díaz Ordaz y Carlos Pellicer involucra un incidente durante un evento público en el que Díaz Ordaz, entonces presidente de México, aparentemente se sintió ofendido por un comentario de Pellicer. Se dice que Pellicer, conocido por su aguda inteligencia y verbo florido, hizo una observación mordaz sobre la altura de Díaz Ordaz, lo que generó un momento incómodo. Se especula que Díaz Ordaz respondió con una frase que reflejaba su molestia, aunque los detalles exactos varían según las versiones. Esta anécdota, más allá de su veracidad, refleja la imagen de Díaz Ordaz como un hombre de carácter fuerte y a veces susceptible, y la de Pellicer como un intelectual irreverente y crítico.
La relación entre Díaz Ordaz y Pellicer fue compleja. Pellicer, fue presidente del Consejo Latinoamericano de Escritores, durante el gobierno de Díaz Ordaz, lo que establecía cierto nivel de respeto o tolerancia por parte del presidente hacia el poeta. Sin embargo, la siguiente anécdota ilustra un momento de tensión y conflicto entre ambos personajes.
Es importante destacar que esta anécdota, aunque popular, no se encuentra documentada de forma fehaciente en fuentes históricas oficiales. Su difusión se basa en relatos orales y en la tradición popular, lo que le otorga un carácter más bien anecdótico que histórico.
Siendo Carlos Pellicer Cámara, maestro en la escuela secundaria federal número 4, causó una profunda huella en su alumno Pedro Ramírez Vázquez quien se mostró muy interesado en los temas que impartía el poeta.
El Arquitecto Pedro Ramírez, declaró en una entrevista:
«No hablaba de Grecia como una sucesión de fechas y héroes sino que se refería a la vida cotidiana de las personas».
Pellicer llevaba a sus alumnos a visitar inmuebles del centro de la ciudad, principalmente iglesias. Esta práctica le servía de base para contar anécdotas históricas alrededor de obras arquitectónicas. También organizaba excursiones a zonas arqueológicas. Visitaban Tenayuca, en Santa Cecilia Acatitlán, para observar los restos de una pirámide y el templo católico adyacente. En otras ocasiones iban a Teotihuacán y Acolman. Su sobrino Carlos Pellicer López evoca que en las visitas a Tezcutzingo, donde se encuentran los restos del jardín de Nezahualcóyotl, les pedía a sus alumnos que hicieran dibujos.
Sus pláticas frecuentemente versaban sobre el vasconcelismo y la huella que había dejado en la cultura mexicana. Solía decir:
«Si los muralistas tenían una personalidad tan imponente, cómo sería Vasconcelos que había podido reunir a su alrededor intelectuales de primera línea.»
La forma de impartir los conocimientos de manera integral hacía despertar las inquietudes de sus alumnos. Al joven Pedro Ramírez Vázquez lo condujo a la arquitectura, disciplina que no le atraía al ingresar a la secundaria. Pellicer continuó dando clases durante los siguientes años y algunos de sus alumnos alcanzaron lugares prominentes dentro de la población. En esos mismos años, y debido al impulso de su gran amiga, la poetisa Gabriela Mistral, se le comienza a conocer como «El poeta de América».
Durante mucho tiempo, Pellicer utiliza su tiempo libre viajando por México y buscando en sus viajes arte prehispánico olvidado en México. Recopila figuras e idolillos. Es posible que de ahí le nace la afición museística.
Finalmente, Pellicer dejó el magisterio para organizar museos. Como museógrafo es según muchos una referencia innovadora. Fue pionero de esta disciplina y su más significativa enseñanza era:
«Las cosas por sí mismas manejan su propia retórica y su elocuencia es su patrimonio intrínseco.»
El 16 de mayo de 1952 fue nombrado miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua, poco después fue nombrado miembro de número, tomó posesión de la silla XXXI el 16 de octubre de 1953. Pellicer opinaba de su actividad museográfica lo siguiente:
«…cuando hago un museo y los he hecho siempre solo; todos los errores son míos, y si hay aciertos también son míos. Estoy más cerca de la lógica y el orden a través del tacto moviendo o movilizando objetos, que manejando las palabras. Para mí hombre confundido con la tierra, las palabras son demasiado volátiles: se me escapan de las manos. En la organización de museos es donde me encuentro con menos obstáculos, con mayor posibilidad de ejercer, de establecer el orden».
Desvinculado de su actividad docente y huyendo de los recuerdos de la madre fallecida; inicia con pasión su obra museográfica. Para ello habla con el gobernador de Tabasco con el fin de organizar la reestructuración del Museo de Tabasco. Empieza a trabajar hasta el año siguiente. Trasformar el anticuado museo le lleva todo el año y el siguiente. En ese tiempo organiza doce salas de exhibición. La sala que alberga los códices mayas la dedica a Lord Kingsborough, que muere en prisión y en la miseria, por los compromisos contraídos para publicar en Inglaterra códices indígenas mexicanos. Proyecta también un auditorio, una oficina, una biblioteca y una sala de exhibiciones temporales. Para poder realizar este proyecto tuvo que viajar constantemente a Villahermosa. Al no tener casa colocó en el vano de la escalera del propio museo una cama y una caja de madera que hacia las veces de guardarropa. El vano de la escalera era preservado de la mirada de los visitantes al museo por un biombo de madera. Su espíritu franciscano es parte de la respuesta a la actitud estoica que lo llevaba a aquel rincón. La otra es la estrechez económica que nunca lo abandonó. Hoy, en su honor el museo se llama Museo Regional de Antropología Carlos Pellicer Cámara.
El 17 de septiembre de 1964 obtiene el Premio Nacional de Literatura y Lingüística. Ese mismo año, su antiguo discípulo, el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez inauguraba el Museo Nacional de Antropología en Ciudad de México. Para su diseño se basó en las indicaciones de Pellicer. Pedro Ramírez Vázquez tuvo la oportunidad de colaborar con su maestro en etapas posteriores del museo regional de Tabasco a orillas del río Grijalva.
(Con apoyo de wikipedia)
