Villahermosa.– Con un enfoque centrado en la persona y el firme compromiso de construir una sociedad más inclusiva, se llevó a cabo la entrega de sillas de ruedas activas a trece jóvenes adultos, un gesto que va más allá del apoyo funcional para convertirse en una herramienta de transformación personal y social.
La alcaldesa de Centro, Yolanda Osuna Huerta, compartió un momento significativo con los beneficiarios y sus familias en la Plaza La Ceiba del Palacio Municipal. En sus palabras, destacó que estas sillas, hechas a la medida de cada individuo, representan una profunda renovación. Facilitan el desplazamiento, pero, más importante aún, siembran la semilla de una autoestima fortalecida y la confianza para interactuar con el mundo.
Estos equipos especializados son un paso fundamental para recuperar la independencia física, un pilar esencial para reconstruir la confianza en uno mismo, especialmente al enfrentar las barreras que a menudo impone el entorno.
Acompañada por Daniel Cubero Cabrales, director del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (SMDIF Centro), Osuna Huerta reconoció la invaluable labor cotidiana de los familiares y cuidadores, enfatizando que la verdadera inclusión enriquece a toda la comunidad. Sostuvo que la inclusión no es un acto de caridad, sino un derecho fundamental, e hizo un llamado a fortalecer la solidaridad para que los recursos continúen transformándose en oportunidades reales.
“Sigamos construyendo juntos un municipio en el que nadie sea espectador de la vida, donde nuestras plazas, escuelas y caminos sean escenarios de historias de esfuerzo y superación; donde la discapacidad no sea un muro, sino un puente que nos une en la riqueza de nuestra diversidad”, expresó la alcaldesa.
Por su parte, Daniel Cubero Cabrales afirmó que esta entrega es una respuesta concreta y digna a una necesidad real de las personas con discapacidad en el municipio.
Raúl Ojeda Hernández, uno de los jóvenes que recibió su silla de ruedas, compartió su sentir, destacando que este apoyo es un impulso directo a su autonomía, su dignidad y su derecho a una vida plena y participativa. Reconoció el profundo impacto que estos equipos tienen en la calidad de vida de quienes los reciben, un símbolo tangible del compromiso por una sociedad más equitativa.
