¡Bendecido día! Dicen que no se puede cambiar el mundo, pero sí se puede hacer más habitable.
EL ANTÍDOTO
Todas las organizaciones religiosas, aparte de adoctrinar a sus feligreses, deberían ayudarlos a recuperar los valores morales y la cultura de la preservación del medio ambiente mediante pláticas constantes en sus homilías y cultos. ¿Acaso esto no es bien visto ante los ojos de Dios? Esta práctica debe ser reiterativa hasta que se vean los resultados. No tiene lógica que las personas entren a los templos a orar y, al salir, «se les vuelva a meter el chamuco».
EL SENO FAMILIAR ES PRIMORDIAL
El entorno familiar es la base para la enseñanza de valores morales, religiosos y de solidaridad con el prójimo. De igual forma, se debe inculcar una cultura de respeto y cuidado del medio ambiente. No todo lo debe resolver el gobierno ni sus instituciones.
PADRES DE ALGODÓN, HIJOS DE CRISTAL
La sobreprotección de los llamados «padres de algodón» hacia la «generación de cristal» vuelve a los jóvenes débiles ante los embates de la vida, que es cada vez más difícil. Sus progenitores deben recordar que no vivirán para siempre y que, al evitarles los problemas de hoy, solo provocarán que sus hijos enfrenten el triple de sufrimiento en el futuro. Esto, sumado a la ausencia de valores morales y religiosos, está creando un mundo inóspito.
HAGAMOS CONCIENCIA POR EL BIEN DE TODOS
Si no quiere hijos haraganes, dependientes o viciosos, no les resuelva todo. Se han visto casos de padres de familia que hacen un escándalo y van a reclamarles ipso facto a los maestros cuando estos llaman la atención a sus hijos por su mal comportamiento o nulo aprendizaje.
Por el bien de todos, ayude a recuperar los valores morales que cada día sucumben ante la sandez humana. Así que… usted dirá.
