Los ladridos de los perros no me dejaban dormir… ¡Instalé cámaras de video y fue impresionante lo que vi! Un mal presagio para mi vecino con ese suceso macabro.
Esteban es un hombre que, estando en su propia casa, no puede conciliar el sueño porque, a medianoche, los perros ladran demasiado y no lo dejan descansar a él ni al resto del vecindario.
Esta situación viene ocurriendo desde hace aproximadamente cuatro meses, explica don Esteban. Ya he hablado con algunos vecinos de la periferia, y sus versiones son distintas: unos dicen que duermen muy profundamente; otros, que no les importa el escándalo de los perros; y hay quienes admiten que sí se despiertan, les lanzan piedras a los animales y se van a dormir de nuevo… pero no ven nada.
—Pero mi caso es diferente —dice don Esteban—. Yo vengo cansado de mi trabajo, y lo único que quiero es descansar. Al llegar a mi casa, no me quedan ganas de nada más que dormir, para estar listo al día siguiente y acudir puntual a mi empleo.
La narrativa de don Esteban surge porque, recientemente, se enteró por las noticias que una fusión de corporaciones policiales, tanto estatales como federales, está decomisando lo que ellas califican como «cámaras de vigilancia parásitas», supuestamente instaladas por grupos que las autoridades denominan generadores de violencia.
Ante esta situación, don Temo —como cariñosamente le llaman sus familiares— desea dar a conocer los grandes beneficios que le ha traído haber instalado tres cámaras de vigilancia en su propiedad. Pero, ¡de ninguna manera son para espiar a mis vecinos, nooooo! ¡De ninguna manera! No es esa mi intención.
—El problema que tengo —subraya nuestro entrevistado— es que, tras terminar mi jornada laboral, al llegar a mi hogar lo que quiero es descansar: cenar algo ligero, bañarme y dormir para estar en condiciones al día siguiente.
Sin embargo, toda mi rutina en casa se trastoca, y resulta imposible tener un sueño placentero, todo porque, a medianoche, el escándalo de más de ocho perros del vecindario no me deja dormir.
Pero hay un detalle en todo esto: cuando interrumpen mi descanso, me asomo por la ventana y veo a los perros inquietos. Sin embargo, cuando salgo de mi casa para espantarlos y que se vayan a otro lado, en cuestión de segundos se retiran rápidamente. Algo los tiene nerviosos… y esto sucede todas las noches, precisamente frente a mi casa. Además, estos animalitos ladran hacia la casa de enfrente, la de mi vecino.
Tuve que pedir un préstamo en mi trabajo y hacer un sacrificio para adquirir tres cámaras de vigilancia, que un sobrino instaló en lugares estratégicos. En esta zona hay muchos indigentes y personas ebrias, y suponía que a esos individuos era a quienes los «lomitos» ladraban cada noche.
El caso es que, ya con las cámaras funcionando, don Esteban dice que se fue confiado a dormir como debe ser, pues ahora las cámaras harían el trabajo de vigilar y descubrir qué provocaba esa inquietud y alarma en los perritos.
Fue una noche más en la que los animalitos lo desvelaron, pues el escándalo era insoportable en la madrugada. Sucedió lo mismo: se asomó a la ventana y los vio ladrando exactamente frente a la casa del vecino, junto a una ventana del cuarto del lado derecho.
Como tenía mucho sueño y, al ver que era lo mismo de todas las noches, entró a su casa y se durmió.
Don Esteban, ya en su trabajo, recordó que, por la novedad, no había revisado si las cámaras estaban grabando. «La falta de costumbre», dijo él.
La curiosidad pudo más con don Temo, y se sintió obligado a pedir permiso dos horas antes de su salida habitual. Se lo concedieron, pues es un buen empleado, nunca falta y cumple con todas las normas laborales.
Al llegar a casa y revisar las grabaciones, don Esteban se llevó el susto más grande de su vida: ¡vio en la repetición de lo grabado durante la madrugada… una sombra negra!
Una y otra vez, muchas veces, pudo ver esa misteriosa sombra. ¡Sí! ¡Era una sombra negra el motivo de la inquietud de los perros a medianoche!
Llamó a su sobrino, quien le había instalado las cámaras, y, efectivamente, ahí estaba grabada la sombra espeluznante, casi a las tres de la madrugada.
Como aún estaban despiertos en la casa de enfrente, pudieron hablar con don Sergio, su vecino, y le mostraron las imágenes. Aquella silueta macabra de una mujer se paraba frente a su casa… ¡entraba! Y precisamente en ese horario bajaba la temperatura en su vivienda, especialmente en su habitación.
Ya para entonces eran tres las personas que habían visto esa sombra negra en casa de don Sergio. Una presencia que también los perros podían percibir, y por eso causaba el escándalo de los animalitos. ¡No eran borrachos ni indigentes! ¡Eran energías desconocidas!
Don Esteban cuenta que su vecino, en la mañana, fue a hablar con la propietaria de esa casa, que la tiene en renta. La señora le confirmó que el anterior inquilino había estado mucho tiempo postrado en cama debido a una enfermedad repentina y extraña que ni los médicos pudieron diagnosticar… hasta que falleció. Sus familiares decidieron abandonar la vivienda y mudarse a otro lugar, pero con la incertidumbre sobre aquella dolencia y sin saber quién o por qué se la había causado.
Finalmente, don Esteban comenta que don Sergio, su vecino de enfrente, también decidió dejar esa casa. No sin antes, al retirarse, realizar una especie de «despojo» para evitar llevar en el cuerpo, la ropa o las pertenencias, esas energías acumuladas.
Quienes creen saber de estos fenómenos paranormales consideran que los perros y otros animales pueden ver lo que las personas normales no percibimos a simple vista… y que también las cámaras de vigilancia logran captar estas entidades.
¿Usted tiene cámaras y no las revisa para saber lo que graban en la madrugada?
¿Le gustaría ver este tipo de sombras negras?
¿Es usted valiente? ¿No le tiene miedo… o no cree en estas supersticion?
