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En medio de una campaña de desinformación que busca dañar reputaciones y manipular la opinión pública, ha surgido una acusación infundada contra el empresario tabasqueño Saúl Vera, vinculándolo con la descarga ilegal de combustible en el muelle 289. Esta afirmación, basada en el testimonio de un testigo protegido, es falsa y fácilmente refutable.
¿Dónde ocurrió realmente la descarga?
El buque Challenge Procyon, decomisado el 19 de marzo de este año, no estaba en el muelle 289, como afirma el testigo. Estaba atracado en el muelle 8 del recinto fiscalizado 290, operado por la empresa CICE (Administración de Servicios Comunes y Portuarios S.A. de C.V.). Este recinto estuvo bajo la dirección del Vicealmirante Salvador Camargo Vivero, quien durante su gestión permitió la entrada de más de 25 buques, descargando aproximadamente 300,000 toneladas de combustible.
Toda esta información es pública y verificable en la programación de buques que publica la ASIPONA en su sitio oficial. La asignación de muelles fue responsabilidad del Ing. Héctor Romero, trabajador de ASIPONA, quien programaba las embarcaciones y definía su ubicación.
Además, el recinto fiscalizado 289 ha estado cerrado desde el 29 de mayo de 2024, lo que hace materialmente imposible que se haya realizado alguna descarga en ese lugar en la fecha señalada por el testigo. Este dato técnico invalida por completo la acusación.
¿Por qué involucran a Saúl Vera?
La acusación contra Saúl Vera carece de sustento técnico y legal. Su nombre aparece en esta narrativa por razones políticas, no por hechos. Se sostiene que el testigo protegido está siendo manipulado para afectar directamente a Adán, y que el nombre de Saúl Vera se utiliza como herramienta de ataque.
¿Quién es Saúl Vera?
Saúl Vera es un reconocido empresario tabasqueño, con una trayectoria limpia y conocida por muchos en la región. Invirtió en un muelle que, lejos de generarle ganancias, resultó ser un mal negocio: pocas embarcaciones lo ocuparon, y desde hace casi un año ha intentado venderlo sin éxito. Incluso mantiene un adeudo con la administración portuaria, que no ha podido cubrir por no querer seguir inyectando recursos a una inversión fallida.
¿Qué hay detrás?
Esta guerra sucia viene desde adentro, desde estructuras que buscan desviar la atención de los verdaderos responsables y sembrar confusión. La estrategia es clara: manipular testimonios, distorsionar hechos, y dañar reputaciones para proteger intereses ocultos.
