Al finalizar la «tocata» nos llevamos esa terrible sorpresa!… Mucho me habían hablado de ella, pero ahora sí sentí su presencia!… ¡Fue una terrible experiencia!
Esta es la historia de don José, hombre apasionado por la música, pero aunque no tocaba ningún instrumento, era una persona muy reconocida por su responsabilidad en armar y desarmar la estructura metálica de los escenarios.
Nuestro entrevistado manifiesta que desde muy joven le dio por aprender a armar estructuras o escenarios de diferentes artistas.
Asegura que puso mucha atención en este trabajo, que aunque pocos lo valoran, son los propios artistas quienes saben de su sentido de responsabilidad para tener listo y a tiempo el entarimado donde desarrollan su espectáculo.
Desde luego, don José nos aclara que, a estas alturas de su vida, ya es una persona retirada de estas actividades, donde el desvelo, los cuidados y la seguridad eran elementos con los que se vivía al servicio de grupos y músicos.
Quienes tenemos a nuestro cargo darle forma al escenario donde los músicos muestran su trabajo, talento y capacidad en este arte musical, somos pieza importante e inspiramos confianza y seguridad mientras ellos actúan para el público.
Don Chepe recuerda con mucha nostalgia y nerviosismo aquella ocasión cuando la chamba fue en una feria de una villa de este municipio de Centro, y precisamente el predio sede del evento fue prestado por un pequeño ganadero del lugar, y fue todo un éxito.
Destaca don José que ese terreno tenía un amplio sector dedicado a la crianza de ganado y otra parte era un área densamente poblada de muchas variedades de árboles frutales.
El ambiente fue formidable y la diversión, al máximo; pero llegada la madrugada, la gente comenzó a retirarse porque algunos padres habían llevado menores de edad y, ya más tarde, el efecto de las «aguas espirituosas» hace su efecto con mayor daño en la humanidad de los que no se pueden controlar con más de medio cartón de cervezas.
El «show» también llegó a sus decibeles más altos en señal de que la música estaba terminando… Se dieron dos piezas musicales de cortesía y los espectadores ya no eran muchos.
El grupo musical dio el agradecimiento a los que aguantaron hasta el final, y es cuando nosotros, los de apoyo logístico, entramos en acción para desmantelar el escenario.
No quedaba ninguna otra persona, más que solo nosotros, en plena talacha desconectando el fluido eléctrico para los instrumentos, enrollando cables, juntando bafles, empacando cerebros y controles, bajando reflectores, acrílicos, lonas y muchos accesorios más que son colocados en las redilas y remolques.
Ya casi estaba todo en el transporte cuando, de pronto, escuchamos un desgarrador lamento proveniente de la zona arbolada… atrás de donde estaba el escenario.
Dos de los cuatro compañeros ahí presentes se resistieron a aceptar aquel extraño e insólito lamento… ¡Aaayyyyy!!!… ¡Aaayyyyy!!!
Aquella desgarradora voz de mujer se acercaba más y más al lugar donde nos encontrábamos en esos momentos… Iba de un lado a otro!… Cambiaba de lugar, y eso sí que nos asustaba, porque lo escuchábamos al frente, luego a la derecha… a la izquierda, y quienes estaban escépticos tuvieron que aceptar la realidad, y hubo quien se puso a rezar el Padre Nuestro y el Ave María.
Coincidieron todos en que se trataba de La Llorona, así que quien sabía rezar hizo lo propio, y el que no… pues estaba pegado al que oraba. El pánico se apoderó de nosotros, y hubo quien aguantó la presión y pudo sacudirle el hombro a los otros compañeros. Así que, no habiendo qué hacer más en ese lugar, todos abordaron los vehículos y nos retiramos.
A los dos días, uno de estos amigos se encontró a una persona de esa villa y platicó lo sucedido, a lo que le contaron que, en efecto, en ese predio se aparece La Llorona y nadie camina por la zona, porque además es una propiedad particular y en esa arbolada han sucedido —y se cuentan— cosas extrañas de varias apariciones.
Quienes creen saber de estos fenómenos paranormales consideran que en rancherías y poblados suceden muchas cosas de este tipo, donde algunas energías y espíritus se manifiestan de esa forma.
¿Tiene usted un predio donde se aparece La Llorona?… ¿Si a usted se le aparece La Llorona, la enfrentaría?… ¿Para usted esos fenómenos son puro cuento y no le teme?
