VII – LA RED DE CONFIANZA
«La vida es acción. Quien no actúa es como si hubiera nacido muerto. La acción debe servir al destino.»
Carlos Alberto Madrazo Becerra
Estimados paisanos:
Cuando empecé a escribirles estas cartas les hablé de la necesidad de un cambio generacional, para sembrar ideas que quizá ahora parecieran inalcanzables pero que son indispensables si queremos transformar al estado. Las he estado haciendo creyendo que si pensamos diferente podremos salir de la influencia de los grupos de interés y los políticos que nos mantienen en el atraso, porque pensar es un acto humano que es contrario al dogma.
En el dogma no se piensa, no se razona, no se cuestiona, sino que se tiene que aceptar y obedecer a pesar de que nos destruye, pero pensando diferente evitamos el regreso hacia el autoritarismo que condenamos en el pasado.
Mientras tanto seguiré con esta Iniciativa esperando encontrar en el camino a los liderazgos y las mentes inventivas y prácticas que quieran construir los nuevos edificios deseables de nuestra vida pública y planificar nuevos escenarios desde ahora, para que se logre un cambio sustantivo en el rumbo del estado.
Con la idea de los Polos de desarrollo les estoy mostrando un nuevo camino a seguir, consciente de que los estoy desafiando a ampliar nuestros límites.
Todo en la vida tiene límites a excepción de las ideas, ya que nuestro único límite es la imaginación y nuestra capacidad creativa la cual es infinita.
Y esa capacidad creativa la vamos a necesitar más que nunca si de verdad queremos materializar esa visión, porque la voz de ustedes importa y mucho para diseñar y concentrar nuestros esfuerzos para alinear nuevas políticas en materia de conectividad, energética y de abastecimiento hídrico para uso industrial, el educativo para la formación de talento humano y la transición en el desarrollo y adaptación a las nuevas exigencias tecnológicas y de conocimientos.
Estas políticas son esenciales ante las demandas de mayores y mejores condiciones para las inversiones del empresariado nacional y extranjero en esta nueva era de negocios, que están empezando a voltear a ver hacia el sur-sureste ante la escasez de estos recursos estratégicos en el norte y centro del país.
Esta es una gran oportunidad, pero tenemos que organizarnos y luchar para que se creen estas condiciones ya que sin estas las inversiones se irán a donde sí se las ofrezcan.
Empezaré por darles mi punto de vista respecto a la conectividad a la que he denominado «La red de confianza», porque si tenemos una conexión planificada y el entendimiento de que en Tabasco, movernos juntos y de forma inteligente es el verdadero y sostenible camino hacia el futuro, habrá confianza en nosotros.
Nuestra verdadera riqueza no está solo en lo que producimos, sino en cómo nos conectamos. La explotaremos si dejamos de desdeñar el valor estratégico logístico que tiene nuestra localización en el sur-sureste del país y si apreciamos lo esencial que es un sistema de autopistas, la infraestructura ferroviaria y los puertos en una estrategia multimodal, porque permite elevar la mira para ver lejos, reconocer la influencia que tienen para la transformación del estado y representan un ante y un después en la modernización del estado.
«La abundancia es un río que debe fluir sin represas», reza un dicho, por eso necesitamos una nueva ‘Estrategia de Flujo’, un plan para que todos los municipios y sus comunidades se muevan entre sí sin ahogarse en el lodo y llegar hasta los mercados regionales, nacionales e internacionales.
Parto de la idea de que Tabasco debiera ser otro (si es que nos pusimos el chip) a partir de los proyectos estratégicos presidenciales del Tren Interoceánico que pasa por los estados de Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Chiapas y la ruta del Tren Maya, así como por el impacto de la Refinería Olmeca en Dos Bocas, Paraíso, lo que cambia por completo la narrativa del desarrollo nacional en esta región de México.
En esencia hay un «juego nuevo» por lo que tenemos que sujetarnos a jugar con nuevas cartas. Ya de nosotros dependerá si tenemos la capacidad para trazar una nueva ruta para el desarrollo del estado. Si no, el esfuerzo federal se perderá en el vacío y nosotros nos habremos quedado nuevamente sin subirnos al tren del progreso.
Por eso me atrevo a sugerirles «Un plan maestro de infraestructura para el transporte», apostándole a la intermodalidad a través de una red nodal de carreteras (autopistas), puertos, aeropuertos, ferroviaria e incluso fluvial, que conecte mediante proyectos estratégicos a todas las regiones y ciudades del estado.
Con esta infraestructura podremos establecer una extensa red de redes comerciales, no solo al interior del estado, sino para abrir nuevas rutas aéreas, terrestres y marítimas con los mercados de la Península de Yucatán, del Caribe y de Centroamérica por una parte y de Norteamérica, para así integrarnos al sistema comercial mundial.
Este es un mensaje fuerte que mandaremos de que «tenemos confianza en el futuro del estado», aunque lleve muchos años construir esta infraestructura. No es solo un asunto de obras públicas, sino que mejorará la movilidad de personas y productos hacia y desde los polos de desarrollo con sus puertos, terminales ferroviarias, autopistas y de nuevos parques industriales o agroindustriales y les permitirá tener acceso a nuevos mercados.
Lo dicen los especialistas, que la puesta en marcha de este tipo de infraestructura estimulan el crecimiento económico y producen efectos positivos considerables, reducen el costo del ciclo económico, aumentan la eficiencia del funcionamiento general de la economía, aportan energía al desarrollo regional, facilitan la transición económica de las poblaciones a las que conectará y crean condiciones para el surgimiento de clústers de ciudades globales.
También va a significar que nuestros fabricantes o productores puedan llevar sus mercancías al mercado más rápido que nunca y tendrá un gran efecto en aquellos lugares donde sus carreteras actuales son inadecuadas para la industria y el comercio a gran escala, lo que permitirá un crecimiento económico acelerado.
Además la industria del transporte por carretera, ferroviario y marítimo se expandirá drásticamente, como también lo hará en el turismo y las áreas rurales, pueblos y ciudades pequeñas, que ganarán a medida que se integren a esta red de infraestructura o se ubiquen en torno a los nuevos polos de desarrollos.
Hoy en día lamentablemente el difícil acceso a vías convenientes de transporte dificulta atraer inversión para los proyectos regionales, por lo que este plan contribuirá a que estas viejas vías de transporte dejen de ser un eslabón débil en Tabasco y se conviertan en una ventaja competitiva a la hora de atraer inversiones.
La esencia del plan es la conectividad, porque conectando a nuestra gente por igual, nos permitirá reducir las desigualdades con los más rezagados, promover la inclusión social de grandes segmentos poblacionales y fomentar un desarrollo económico equitativo en todas las regiones del estado.
Hay que ponerse las pilas para estar en sintonía con el comercio internacional, en donde el transporte intermodal es clave para la eficiencia logística global. Los casos de éxito se centran en la implementación de tecnología avanzada, la conectividad estratégica entre modos (ferrocarril, marítimo, carretera) y la automatización que permiten coordinar los múltiples modos de transporte.
Les cuento de algunos.
En el caso de los puertos de Frontera y Dos Bocas habría que levantar la mira, desde luego sin comparar, sin embargo son referentes de lo que pueden significar si hacemos el esfuerzo. Los puertos son las plataformas intermodales más importantes del mundo, ya que conectan el transporte marítimo (el pilar del comercio internacional) con las redes terrestres, como el de Róterdam en Europa y los asiáticos de Hong Kong, Singapur, Yokohama y Qingdao.
Por su parte el ferrocarril se está consolidando en el mundo como el modo más sostenible y rentable para largas distancias, complementado por camiones en la última milla, por lo que a la estrategia que ha desplegado el gobierno en esta materia hay que ponerle mucha atención por lo que significa para el comercio global y para nuestra economía porque estamos vinculados de manera importante con las rutas del Tren Interoceánico y del Tren Maya.
No hay que ir muy lejos para observar algunos casos como la creación del servicio intermodal de una sola línea ferroviaria más rápido entre México y el Medio Oeste de EE. UU. (ej. México Midwest Express), optimizando el tránsito transfronterizo con acceso directo a puertos marítimos y terminales interiores a través del CPKC (Canadian Pacific Kansas City) o darle una mirada a los Sistemas Intermodales Europeos (Alemania e Italia).
Y en materia carretera, hay que estudiar lo que significó para la economía y el transporte de los Estados Unidos el Sistema de Autopistas Interestatales en 1956, que es una red de carreteras de alta velocidad y acceso limitado de 75,000 kilómetros que construyeron en 35 años, que conecta a las principales ciudades y áreas del país.
Este sistema interestatal le dio una gran conectividad al país entre grandes nodos metropolitanos y regiones rurales, convirtiéndola en la columna vertebral del sistema de transporte Estados Unidos y vital para su defensa, que transformó no solo su infraestructura, sino la economía y la catapultó a la gran potencia económica que es el día de hoy.
En México el transporte intermodal ha tenido un crecimiento significativo, especialmente en el ámbito ferroviario y en la conexión con los principales puertos.
Los casos más exitosos se centran en los nodos logísticos clave y la modernización de las terminales, como la Terminal Intermodal de Pantaco (Ferrovalle) en el Valle de México. Es reconocida como la terminal intermodal especializada más importante de México y una de las más grandes de Latinoamérica por su volumen y alcance.
El Corredor Logístico Lázaro Cárdenas – Norte (Ferromex y CPKC México) une el puerto de Lázaro Cárdenas (Michoacán), en el Pacífico, con la frontera norte (Ciudad Juárez) y hubs industriales estratégicos como Chihuahua, Torreón, Saltillo y Monterrey. Este corredor es vital para el comercio exterior, ya que facilita la exportación e importación entre Asia y Estados Unidos. Su éxito radica en su alta conectividad ferroviaria.
El Logistik Park (San Luis Potosí y Querétaro) ubicado en la región del Bajío (ejes logísticos San Luis Potosí y Querétaro), estas zonas se han consolidado como puntos de transbordo fundamentales que conectan la carga que viene de los puertos marítimos y de la frontera con los principales centros manufactureros del centro de México, de ahí su éxito.
Solo me resta decirles que este éxito no es gratuito, solo hay que tener coraje para tomar la rienda de nuestro destino.
12 de octubre de 2025
