EL ANTÍDOTO
Ni son todos los que están, ni están todos los que son. Esta máxima encaja a la perfección en los actuales gobernantes, que, por tantas mentiras que hablan y publican a diario, se están convirtiendo en mitómanos.
EXISTE UNA GRAN DIFERENCIA ENTRE EL MENTIROSO Y EL MITÓMANO
Existe una diferencia abismal entre el mentiroso y el mitómano. Un mitómano es una persona que tiene una necesidad compulsiva y habitual de mentir, incluso cuando no hay un objetivo claro o beneficio aparente. Este comportamiento, también conocido como mentira patológica, se distingue de las mentiras cotidianas por su naturaleza constante y descontrolada. A menudo, la persona que miente llega a creer sus propias mentiras, creando una realidad ficticia.
SIN TON NI SON
Los mencionados mitómanos son como un gran imán que atrapa a la mayoría de las personas que confían ciegamente en lo que dicen. Tienen una labia excelsa para convencer, viven en un mundo de fantasía y se sienten como dioses que todo lo pueden, pero que a fin de cuentas terminan perjudicando a los demás.
ABUNDAN EN TODOS LOS RUBROS
Es de suma importancia que usted se documente y analice lo que le dicen o le prometen los mentados personajes que se encuentran esparcidos por todas partes: en la religión, en la política, en el comercio y hasta en el hogar. No se deje convencer por el canto de las sirenas; vea, escuche y analice.
SEA COMO SANTO TOMÁS
Hay otra máxima en la Biblia que aplica a la perfección en estos menesteres y que se atribuye al apóstol Tomás, que reza: «Hasta no ver, no creer». Esto es precisamente lo que usted debe hacer si quiere evitarse problemas y reclamos… así que… usted dirá…
