CARTA ABIERTA
Algo inédito ocurre en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. El rector Guillermo Narváez parece decidido a desafiar, abiertamente, la autoridad política del gobernador. Lo que está en juego: el control del Sindicato de Profesores e Investigadores (SPIUJAT), donde el notario con licencia ha tomado partido por la continuidad del viejo grupo encabezado por Melchor Hernández Hernández, un personaje que representa los intereses del antiguo PRI, enquistado en la máxima casa de estudios.
La osadía de Narváez desconcierta. Mientras el gobierno estatal impulsa una renovación en la vida pública, el rector parece aferrarse a un modelo agotado, respaldando a un dirigente sindical que ya acumula dos reelecciones y que busca una tercera, con todos los vicios de la vieja escuela: presiones, favores cobrados, reparto discrecional de plazas y persecución a quienes se atreven a disentir.
El colmo es que funcionarios universitarios, entre ellos el vocero Juan José Padilla Herrera, han sido vistos operando para favorecer a Hernández, preparando una elección a modo para el próximo 7 de noviembre, donde compite contra Margarita Rodríguez Falcón, un cuadro nuevo que simpatiza con los aires de renovación mayista.
Y es que el episodio del 28 de septiembre fue la chispa que encendió la indignación de muchos académicos: Melchor se “destapó” en una asamblea donde participaron miembros de la estructura universitaria y de la Junta de Gobierno, violando toda norma de equidad. No esperó siquiera la instalación de la Comisión Electoral para hoy lunes, que debía garantizar un proceso justo. Con el guiño del rector, ha adelantado una elección marcada por la manipulación y el temor.
Los profesores saben que lo que está en disputa es la dignidad y el futuro de la UJAT. Porque Melchor ya no los representa: ha permitido el deterioro de los servicios médicos, el abandono de las becas y el reparto de beneficios a un pequeño círculo de privilegiados. Su permanencia simboliza el atraso y el control político de una universidad que debería ser ejemplo de libertad y transparencia.
Javier May, prudente y respetuoso de la autonomía universitaria, se ha mostrado ajeno hasta ahora, confiando en que prevalezca la sensatez. Pero si Guillermo Narváez persiste en proteger al charrismo universitario, no habrá duda de que buscará un choque frontal con el jefe del Ejecutivo.
Narváez tiene desde hoy lunes, día de la instalación de la Comisión Electoral y el lanzamiento de la Convocatoria, para razonar y decidir si toma partido en la votación del viernes próximo. Ya se verá, también, si su vocero sigue dando línea en espacios de opinión para perpetuar el cacicazgo priista de Melchor Hernández.
:LA RÚBRICA
El asesinato de Carlos Manzo, el “Alcalde del Sombrero”, ha estremecido a todos. Por la brutalidad del crimen, porque cayó uno de los pocos que se atrevieron a mirar de frente al crimen organizado. Un hombre con agallas, sin dobleces, que entendía el poder del miedo y, aun así, decidió enfrentarlo. Su atentado es un punto de inflexión para el gobierno de Claudia Sheinbaum y para la estrategia de seguridad de Omar García Harfuch. La presidenta condenó el “vil asesinato” del alcalde de Uruapan y aseguró que su gobierno reforzará la coordinación con las fuerzas federales. Palabras necesarias, sí, pero insuficientes si no se traducen en un viraje real. Porque, más allá de los mensajes institucionales, el país asiste otra vez a la misma tragedia de siempre: un crimen anunciado, en una región donde el Estado parece existir sólo en los comunicados. Carlos Manzo, llamado también como el “Bukele mexicano” y el “Alcalde de Hierro”, enunció, insistió, y exigió apoyo federal. Recibió amenazas y pidió más protección para su municipio. Aun así, lo asesinaron en pleno evento público, entre luces, música y familias que celebraban el Festival de Velas. Lo mataron frente al pueblo que había intentado defender. Harfuch informó que el alcalde tenía protección federal desde diciembre, reforzada en mayo. Pero esa custodia fue inútil ante un ataque organizado, en un sitio y momento elegidos con precisión. Si el crimen puede ejecutarse a plena calle, con seguridad presente y cámaras alrededor, ¿de qué sirve hablar de coordinación y fortalecimiento? El país no aguanta más explicaciones técnicas ni condolencias formales. La muerte de Manzo es el espejo de una nación que se acostumbra al espanto, donde la violencia se vuelve rutina y la valentía cuesta la vida. O el gobierno decide enfrentar a fondo la inseguridad y sin contemplaciones, o seguirá gobernando sobre un territorio donde el miedo manda. Ha muerto un hombre valiente. Con él, también muere un poco la esperanza de recuperar la paz social… La denuncia que Morena presentará contra el diputado federal Erubiel Alonso refleja el inicio de la guerra política rumbo a 2027. El legislador, conocido por su ambición de gobernar Centro, aprovechó su informe de labores para hacer un acto de promoción personal, con bardas y lonas incluidas. Morena no dejará pasar ese exceso, ha dicho el vocero de Morena, Roberto Romero del Valle. La queja ante el IEPCT busca sancionar una falta administrativa, y enviar un mensaje político: que nadie, ni siquiera los viejos operadores del PRI podrán moverse sin consecuencias. En el fondo, este episodio exhibe la fragilidad del tablero político, donde la disputa por las candidaturas locales ya encendió motores y cualquier paso en falso puede costar caro… En el marco del Festival Cultural CICOM, se realizó el sábado un sentido homenaje a doña Villahermosa Martín, a seis años de su partida. Con la presencia de miembros de su familia e integrantes de La Casa de la Trova Tabasqueña, se recordó que ella fundó, hace 25 años, este singular Centro Cultural que da oportunidad a expresiones musicales, literarias y dancísticas. Salvador Manrique, subsecretario de la Secretaría de Cultura del gobierno del estado, presidió la emotiva ceremonia en donde se resaltó la labor de doña Villahermosa Martín, cuyo legado se comprometieron a continuar, por el bien de la difusión de la riqueza cultural de Tabasco… A cinco años de su partida, cumplidos ayer domingo 2 de noviembre, don Manuel Antonio Vidal Cruz vuelve a caminar las calles de Villahermosa, esta vez entre las páginas de Mis memorias de la Villahermosa antigua. Su libro es una ventana abierta a una ciudad que respiraba a otro ritmo: cuando las calles olían a cacao y a lluvia, y los personajes eran parte del paisaje urbano. Vidal Cruz, periodista, cronista y conversador incansable, rescató en sus textos la textura de los días y la música de las voces que poblaron la capital tabasqueña entre los años treinta y cincuenta. En cada crónica revive una Villahermosa que ya no existe, pero que sigue habitando en la memoria colectiva. Su pluma —nostálgica, precisa y entrañable— nos recuerda que la historia también se relata desde los pasos cotidianos de quienes amaron su ciudad.
