CARTA ABIERTA
Algo se mueve en las sombras del Ayuntamiento de Centro. La violencia del 31 de octubre, protagonizada por seguidores de Marqueza Cerino Frías, no parece un simple exabrupto vecinal en demanda de servicios municipales. La hipótesis que empieza a tomar cuerpo en los corrillos políticos sugiere que tras ese episodio podría existir una maniobra para minar al gobierno morenista de Yolanda Osuna.
No es un secreto que la lideresa vecinal Marqueza Cerino fue compañera de fórmula de Humberto de los Santos Bertruy en 2024, cuando este buscó la alcaldía bajo las siglas del PVEM, aliado de la 4T. Hoy, apenas un año después, el pasado electoral parece revivir con una nueva agenda. Si los rumores son ciertos, De los Santos estaría moviendo los hilos detrás del telón, porque no supera que una mujer le haya ganado la capital con tantísima ventaja.
El incidente dentro del Palacio Municipal —mientras el secretario del Ayuntamiento, José Antonio Alejo, atendía a Marqueza para revisar los avances en la pavimentación de una calle en la colonia Casa Blanca— deja un tufo a provocación premeditada. El intento de irrupción, los empujones y la violencia que se ejerció contra trabajadores heridos parecen más el resultado de una emboscada política que de un arrebato ciudadano.
Si la hipótesis se confirma, podríamos estar ante una estrategia de desgaste con un doble propósito: desestabilizar la gestión de Osuna y allanar el camino para que Humberto reaparezca en 2027 como “opción de rescate” para la capital tabasqueña. Viejo libreto, mismos actores, mismo método.
Osuna insiste en privilegiar el diálogo ante las diversas demandas ciudadanas. Bien. Pero los tiempos que vienen requerirán anticipación frente a los movimientos de quienes no han renunciado al viejo sueño de volver a gobernar a cualquier costo; prometiéndole a sus aliados dejarlos hacer negocios ilícitos.
:LA RÚBRICA
El asesinato de Carlos Manzo dejó a Claudia Sheinbaum frente a una disyuntiva que definirá su sexenio. La estrategia de Omar García Harfuch, concebida para superar los “abrazos, no balazos”, enfrenta su momento decisivo. Estados Unidos, a través de Christopher Landau, ha exigido coordinación bilateral. Este es un punto de quiebre para Sheinbaum, quien ayer culpó a “la derecha” y a los “comentócratas” de haberse “lanzado como buitres” en la cobertura del magnicidio.
