CARTA ABIERTA
Yolanda Osuna enfrenta una ofensiva que no viene del PAN ni del PRI. Desde hace semanas, se ha desatado una campaña armada contra su administración, y uno de sus promotores sería el exalcalde Humberto de los Santos Bertruy.
No actúa solo: otro exedil, también identificado con la 4T, muy cercano a él, estaría operando desde las sombras con la intención de desgastar políticamente a la presidenta municipal.
El método ha sido usar portales de noticias policíacas, tocando ahora temas políticos, para sembrar sospechas y manipular la opinión pública.
Uno de los misiles mediáticos ha sido el presupuesto 2026, señalado como “excesivo” sin que los críticos expliquen qué parte del gasto consideran injustificada.
El verdadero propósito es otro: proyectar la imagen de una administración sobrada y desconectada de la realidad, justo cuando Osuna consolida obras y programas que empiezan a rendir frutos visibles.
Esta maniobra tiene una lectura política evidente. Los dos exalcaldes saben que Yolanda Osuna ha logrado mantener una relación institucional sólida con el gobernador Javier May, sin roces ni protagonismos. Eso le ha dado credibilidad dentro del movimiento, y también la coloca como una figura con futuro.
Es ahí donde nace el nerviosismo: su posible crecimiento rumbo a 2027 incomoda a quienes no quieren perder cotos de poder en la capital.
La ironía es que, en su intento por debilitarla, sus detractores terminan confirmando su peso político. Porque nadie gasta tanta energía en atacar a alguien irrelevante. Esta guerra de lodo no busca transparencia, sino revancha contra una mujer que les ganó con mucha diferencia la elección de 2024.
Y es que dicen que las manos que arrojan lodo casi siempre terminan cubiertas por el. Esto incluye también a especialistas que controlan el manejo de las redes sociales y los medios de comunicación tradicionales en Tabasco, y que tienen conexión con el ámbito policíaco.
: LA RÚBRICA
La gestión del presidente Donald Trump abordó el tema de la escalada de violencia en México, tras el reciente asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, Michoacán. La Casa Blanca emitió una condena general a la violencia política en la región, pero su vocera, Karoline Leavitt, mantuvo una postura evasiva respecto a la posibilidad de una intervención militar estadounidense contra los cárteles de la droga. La portavoz confirmó que el gobierno de Trump está al tanto del homicidio de Manzo y expresó: «Por supuesto condenamos toda la violencia política en cualquier lugar y en todas sus formas».
