Al ser hijo único no había quien me sustituyera en el cuidado de mi madrecita enferma… me fui a mi casa a descansar debido al cansancio y las desveladas… me resultaba imposible descansar ante la preocupación por el estado de salud de mi progenitora… alguien sacudió mi pierna y hombro, no había nadie cerca de mí… ¡fue impactante y escalofriante este aviso del más Allá!!!
El señor Jorge Alberto nos revela una historia verídica que hace muy poco tiempo le sucedió.
Nuestro entrevistado nos platica que, siendo hijo único, enfrentó solo con su esposa la larga trayectoria de estar atendiendo a su madre por una enfermedad que la mantuvo postrada en cama.
Asegura don Jorge Alberto que, con la esperanza de una mejoría de su progenitora, acudió ante varios especialistas de la ciencia médica, quienes después de largas temporadas de tratamiento médico, todo resultó infructuoso porque nunca hubo una respuesta que mejorara la salud de ella.
Y como todo hijo desesperado por querer ver en buen estado de salud a su señora madre, nunca desmayamos por atenderla y llevarle los mejores y prestigiados especialistas que me recomendaban para su atención.
Don Jorge Alberto afirma que siempre fue apoyado solidariamente por su esposa, quien en el día la atendía, porque después de salir él de su trabajo, se trasladaba al hospital para estar con ella durante toda la noche, madrugada y parte de la mañana.
En ese lapso largo de tiempo al cuidado de mi madre, me hice acompañar de las Sagradas Escrituras, de las cuales leía constantemente diferentes libros para fortalecer el alma y espíritu de mi enfermita.
No obstante de existir pocas esperanzas de vida, yo insistía con las oraciones para ver si un milagro celestial hacía recuperar la vertical a mi madrecita… ella dio toda su existencia por mí y no podía dejarla a su suerte cuando fue una madre excepcional… un extraordinario ser humano que amó la vida y su familia.
Don Jorge Alberto comenta que esa era su rutina diaria, sin dejar de atender a su mamá, como alternar con su delicado trabajo, del que se proveía para costear los altos gastos de la hospitalización y los medicamentos.
Un día de esos, continúa con su narrativa don Jorge Alberto, la fatiga, el cansancio, mi desesperación y ver el sufrimiento de mi madrecita, todo hizo crisis en mi humanidad; fue que mi esposa pudo percibir esos síntomas y, para que yo no cayera enfermo, sugirió que me fuera yo a descansar a mi casa durante un buen rato.
Le puse de pretexto que no debíamos dejar sola a mi mamá, pero ella (la esposa) le dijo que ya había hablado con una enfermera para que la cuidara un buen rato mientras yo descansaba.
Ya en mi vivienda, mi esposa, dándome la confianza para que yo reposara, fue así que me convenció con su solidaridad y decidí descansar un rato.
Tal vez hayan pasado casi dos horas de sueño profundo, cuando de pronto siento que una mano me toca la pierna izquierda y luego sacude levemente mi hombro izquierdo… y esta doble acción me despierta súbitamente e interrumpe el descanso.
De manera espontánea exclamo… ¡Madrecita!… ¡Madrecita!
De inmediato mi esposa acude ante mí y me pregunta… ¿qué tienes, Jorge Alberto?… ¿qué te pasó?… ¿tuviste pesadilla?
Y ya más calmado, le explico a ella que sentí que alguien me tocó suavemente la pierna y hombro izquierdo.
En eso estaba dando la explicación, cuando timbra el teléfono y mi esposa responde y rápidamente clava su mirada en mi persona con ojos de asombro y tristeza… y yo grito de nervios… ¿es mi mamá?… ¿qué tiene mi mamá?
Cuelga el teléfono mi esposa y, abrazándome fuertemente, me dice… así es… informa la enfermera que tu mamá acaba de fallecer.
Esa mortal noticia fue prácticamente la despedida de mi mamá, quien en esos instantes dejaba este mundo terrenal para estar junto a Dios Padre.
Jorge Alberto considera que el haber sido tocado en la pierna y hombro izquierdo fue su madrecita que se despidió de él y ya dejó de sufrir.
Quienes creen saber de estos fenómenos paranormales consideran que Jorge Alberto y su madrecita vivieron el proceso de lo que llaman estado REM, que es una especie de libertad del sueño en su máxima concentración… la energía manifiesta de madre e hijo.
¿Usted ya vivió este proceso del estado REM?… ¿Habrá sido una coincidencia el que le tocaran la pierna y hombro en los instantes del fallecimiento de la señora?… ¿Usted cree que esa doble acción se considera la despedida de la mamá?
