CARTA ABIERTA exprés
La democracia no vale en los pasillos de la UJAT. Lo que debería ser un ejercicio transparente para elegir al próximo líder del SPIUJAT se ha convertido, a la luz de los hechos, en un desaseo político desde las alturas del rectorado. Estamos presenciando un desaseo al viejo estilo priista, que choca de frente con los vientos de cambio que impulsa el gobernador Javier May.
Hay una operación caciquil montada para perpetuar el poder de Melchor Hernández. Desde la cúpula universitaria, con Guillermo Narváez Osorio, se ha dejado de lado la neutralidad que esos cargos exigen, actuando como el Gran Elector.
La exclusión de Margarita Rodríguez Falcón, la única aspirante que enarbola la bandera de la transformación y el fin del status quo, es la prueba de que el proceso nace viciado. Es la acción de un aparato represivo que teme a la renovación.
La Comisión Electoral, integrada por afines de Melchor Hernández, circulando la convocatoria antes de su publicación oficial, es una simulación. Mientras el aspirante de la dictadura sindical recorre divisiones coaccionando a directores y presionando a maestros con trámites pendientes (ofreciendo dádivas y privilegios a cambio de un voto), se tambalea la esperanza de acabar con la mafia del poder que controla la base trabajadora.
La desesperación por mantener el control es evidente: la afiliación exprés de decenas de docentes sin cumplir requisitos es un fraude al padrón.
La promesa de la Transformación de Margarita Rodríguez es clara: acabar con la corrupción y los privilegios. Sin embargo, en la UJAT, los altos funcionarios usan los recursos universitarios para imponer a un líder de extracción priista que, durante años, ha permitido el empobrecimiento laboral de los profesores.
¿Permitirá la comunidad de profesores e investigadores que el interés particular de unos cuantos vicie la vida sindical?
El gobernador busca un cambio profundo en Tabasco, y este proceso en el SPIUJAT, con su tufo a imposición y dedazo, es una afrenta directa a ese espíritu.
Si se consolida esta maniobra, no solo pierde la candidata de la 4T, pierde la dignidad del magisterio universitario y pierde la democracia en la UJAT.
Por el interés general de la UJAT, es necesario detener esta simulación antes de que el charrismo tricolor se extienda por tres años más sobre los trabajadores de nuestra máxima casa de estudios.
