Carta Abierta
La vida pública ha alcanzado un nuevo nivel de degradación. La designación de Francisco Garduño, como director general de Centros de Formación para el Trabajo en la SEP, es un insulto a la memoria de los 40 migrantes que murieron asfixiados y quemados el 27 de marzo de 2023.
El principal artífice de este agravio, Mario Delgado, ha demostrado una falta de humanidad alarmante al calificar como “funcionario ejemplar” a un hombre que aún enfrenta un proceso penal por el ejercicio ilícito del servicio público.
Es inaceptable que, mientras sobrevivientes como Brayan Flamenco Quintero cargan con secuelas de por vida y pesadillas recurrentes del “infierno” que vivieron, Delgado decida “premiar la negligencia”. Para Brayan, este nombramiento es como si Garduño se riera en su cara, enviando un mal mensaje sobre el valor de las vidas de los migrantes.
Delgado, con la ratificación y respaldo, se convierte en cómplice de una política de impunidad que protege a los amigos por encima de la justicia.
La disculpa pública que Garduño ofreció en 2025, obligado por un juez, fue calificada por los familiares como un formalismo vacío. Personas como Claudia Araceli Varela Ramírez (hermana del fallecido Daniel de Jesús Varela Ramírez) y Florinda Chol (madre de Bayron López Chol) han sido claras: ninguna disculpa ni dinero devolverá lo perdido.
Sin embargo, el exdirigente de Morena ignora este dolor y la exigencia de justicia de otras voces como las de Estefan Arango, Wilson Alexander Juárez, Juan Carlos Troches y Glenda Quiñones.
Además, Delgado miente. El abogado Marcos Zavala ha sido tajante: Garduño sigue bajo proceso en la causa penal 237/2023. Al integrarlo a la SEP, el exlíder de Morena en San Lázaro pisotea la dignidad de las víctimas, desafiando al sistema judicial para blindar al responsable de la mayor tragedia migratoria en la historia.
Delgado queda como un político sin escrúpulos. Es, para decirlo alto y fuerte, una recompensa para alguien que debería estar en prisión.
:LA RÚBRICA
Sheinbaum aclaró que hubo una malinterpretación de sus palabras previas sobre el envío de crudo a Cuba, puntualizando que el apoyo se divide en dos vías: la “ayuda humanitaria” del gobierno y los contratos comerciales de Pemex. Aunque el aparente freno a los envíos generó reacciones positivas en sectores de Estados Unidos, la presidenta enfatizó que no dijo lo que dijo. Sheinbaum mantiene una estrategia de matices, asegurando que la “ayuda humanitaria” continuará, reafirmando así su compromiso de seguir dando petróleo a la isla comunista.
