CARTA ABIERTA
El panorama electoral atraviesa un momento de definiciones que ponen a prueba la coherencia ideológica del oficialismo. El autodestape de Héctor Raúl Cabrera Pascasio, actual titular de la Defensoría Pública del Estado, quien ha manifestado su interés por buscar la alcaldía de Teapa bajo las siglas de Morena en 2027, abre un debate sobre la identidad de la llamada Cuarta Transformación.
Morena se presentó ante el electorado como una alternativa de cambio radical frente a las prácticas del pasado. Sin embargo, la incorporación de perfiles con un largo historial en el PRI —partido al que Cabrera Pascasio representó no solo como alcalde de Teapa, sino también como diputado local— sugiere que el movimiento está optando por el reciclaje, por encima de los cuadros propios.
Esta situación genera una interrogante entre la ciudadanía: ¿estamos ante una dizque evolución política o simplemente ante un cambio de siglas para tener en las boletas a los mismos actores del pasado?
Cabrera Pascasio pertenece a una generación de políticos formados bajo el ala de Jesús Alí de la Torre, actual delegado de la Secretaría de Gobernación, junto a otros como Adrián Hernández Balboa y Mario Llergo.
Para muchos analistas, este fenómeno de migración masiva no respondió nunca a una coincidencia de ideales con Morena, sino a una estrategia de supervivencia política particular.
Al ocupar ahora un cargo en la administración estatal, Héctor Raúl busca posicionar su gestión como su principal carta de recomendación; no obstante, el electorado teapaneco tiene memoria y evaluará si los resultados de su pasado priista justifican una nueva oportunidad bajo el color guinda.
El sentimiento de desplazamiento es real entre los militantes fundadores de la izquierda. Aquellos que construyeron el movimiento desde las bases observan con desconcierto cómo los espacios de representación son ocupados por personajes que, en otros tiempos, fueron sus adversarios frontales. Porque ahí está otro caso similar con la aspiración del exrecluso priista Cuco Rovirosa, quien busca gobernar por enésima vez el Ayuntamiento de Macuspana.
La respuesta a este dilema recae en la dirigencia de Jesús Selván García, y en la asesoría que le ofrece el vocero del partido Roberto Romero del Valle, exdirigente de ese PRD obradorista que precedió a Morena.
Hacia 2027, la selección de candidatos determinará si la dirigencia tabasqueña de Morena consolida una clase política propia o si se queda como la misma gata, nomás que revolcada.
:LA RÚBRICA
La tragedia en la ranchería Taizal de Teapa (con dos cuerpos tendidos boca abajo junto a la carretera) retrata un país donde el esfuerzo honrado topa con el plomo. Los sicarios en motocicleta siguen dictando su ley. Qué rabia produce ver la saña contra humildes comerciantes. Quizá pronto aparecerá alguna voz insinuando nexos turbios o pasos en falso de los fallecidos para lavar culpas ajenas. ¿Acaso dirán que los quesos escondían algo más que cuajo y sal? Todo apunta al cobro de cuotas, esa extorsión que asfixia al pequeño empresario. Resulta que trabajar es ahora una actividad de alto riesgo. Se espera que la justicia llegue por medio de la captura de los asesinos, pero ni eso devolverá la vida a las víctimas… Mientras Petróleos Mexicanos insiste en regalar crudo a Cuba, en casa la realidad es otra. La empresa “de todos los mexicanos” se niega a liquidar deudas asfixiantes con sus proveedores, especialmente en Tabasco, donde el sector industrial agoniza bajo un “bache” financiero insostenible. Una información de El Heraldo de Tabasco revela que el grueso de la deuda de 2024 sigue congelada, mientras se priorizan facturas de 2025 y 2026. Los tabasqueños no deben olvidar que este caos tiene un nombre propio: Octavio Romero Oropesa. Durante su gestión, la paraestatal se convirtió en un mecanismo de estrangulamiento para las empresas proveedoras, provocando un colapso que parece orquestado con alevosía y ventaja. Al dejar en el “limbo administrativo” miles de millones de pesos, el ahora director del Infonavit quebró negocios y sembró pobreza deliberada. Esta estrategia de impago parece diseñada para someter a la ciudadanía, destruyendo empleos genuinos para hacer a los tabasqueños más dependientes de los programas de ayuda oficial. Mientras se regalan cientos de millones en el extranjero, se castiga al empresario local, condenándolo a la quiebra.
