“Yo no soy de Tabasco Hoy”, grita desesperadamente el fotógrafo de la agencia MIC, al ver que la chusma se encamina para agredir a los reporteros.
…Ante la falta de fotógrafo que acompañe al reportero en la siguiente parada del éxodo, el diario decide solicitar a la agencia de fotografía MIC, envíe a uno de sus elementos…A Xalapa arriba Fernando Castillo, un joven fotógrafo, de inmediato hacemos contacto y acordamos salir a realizar la cobertura al día siguiente a las tres de la madrugada…El frío cala, es una madrugada llena de neblina, hacemos parada a un taxi, acordamos un precio del viaje de ida y vuelta hasta el lugar donde pernoctan los marchistas… Llegamos alrededor de las cuatro y media o cinco, la neblina en ese sitio es más pesada, el frío es intenso, estamos en la comunidad de La Viga…De inmediato instruyo al fotógrafo para que imprima imágenes de cómo despiertan los marchistas, la forma como están organizados para la elaboración de los alimentos y la bebidas calientes, en fin, todo lo que viven quienes se atreven a ir en contra de las injusticias que se cometen en las comunidades y así despertar conciencia en el colectivo nacional…Avanzamos entre la neblina, el escenario se asemeja a una de las películas de “El Santo contra los monstruos”, el frío es inclemente, a lo lejos se escuchan algunas voces, los exodistas inician su ritual matutino…El silencio es roto con gritos amenazantes, “no queremos fotos, ustedes son de Tabasco Hoy”, de inmediato Fernando Castillo se desmarca, “yo no soy de Tabasco Hoy, es él”, nuevamente la muchedumbre se alborota, toman cuerdas y machetes y se dirigen amenazante hacia los reporteros…Sin denotar el miedo que sentimos, encaramos a los primeros exodistas, “tengo un trato con Darwin de no agresión, dónde está”, a lo lejos se escucha un ensordecedor grito, es el dirigente quien en compañía de la maestra Minerva Pérez Pérez, conminan a los enardecidos petroleros a que depongan sus armas y no agredan a los reporteros…El momento es tenso, los reclamantes vacilan por un momento, Darwin explica que nuestro trabajo ha sido visto por muchas personas en el sur-sureste del país y que gracias a nuestra labor sus familias saben del avance del éxodo, que es importante permitan que el fotógrafo retrate lo que sufren y padecen en ese peregrinar…Los inconformes acceden, el ambiente se convierte un poco más cálido pese al intenso frío de la región, recogemos impresiones, están dispuestos a dialogar con el reportero, a quien en repetidas ocasiones le ofrecen disculpas por los malos momentos que hemos pasado, la tregua ha dado resultado…Por fin terminan de levantar el campamento, las patrullas de la Policía Federal de Camino se apostan al frente y retaguardia del contingente, un nuevo día, un nuevo comienzo, una aventura más, así inicia la caminata, nuestro fotógrafo, con mayor confianza, logra imprimir extraordinarias fotos que al día siguiente son publicadas a todo color en el periódico…Dejamos que avance el contingente, nos vamos despidiendo de las columnas, “nos vemos mañana”, gritan algunos marchistas con una sonrisa en sus labios, mientras se van despojando de algunas prendas con que se abrigan, el calor de la caminata empieza a surtir efecto…Nos subimos al taxi y éste retorna de inmediato a Xalapa, tenemos que escribir la crónica del día y el fotógrafo debe regresar a la ciudad de México para enviar al periódico el material por vía aérea, transitamos unos kilómetros, todos en silencio, apunto algunas observaciones en mi libreta, de pronto Fernando irrumpe, “una disculpa por lo de hace un rato, la verdad, tuve muchos miedo, no sé cómo lo hace usted”, la respuesta fue honesta y directa, “y qué le hacemos amigo, si ya está dicho que ahí morimos, pues así será, pero gracias a Dios, aquí estamos, no te preocupes”…Arribamos a Xalapa, Fernando Castillo se despide, agradece toda la experiencia y reitera su gusto por trabajar para nosotros…Encaminamos nuestros pasos a la sala de prensa donde nos auxilian con una máquina de escribir y un fax, la adrenalina empieza a descender, la reflexión de los momentos vivido se agolpan en la memoria y nos hace reflexionar si vale la pena exponer así la vida, la respuesta es inmediata, sí, porque el periódico no nos ha restringido, desconocemos si existe o no tratos con el gobierno de Tabasco, tampoco pecamos de ingenuos, pero lo que si es cierto, es que todo lo que plasmamos en crónicas y fotografías, todo, absolutamente todo, se ha publicado…Hasta la próxima.
