CARTA ABIERTA
La Auditoría Superior de la Federación ha confirmado un desfalco de más de 2 mil millones de pesos en Petróleos Mexicanos durante la gestión del tabasqueño Octavio Romero Oropesa.
Según información publicada por medios de la Ciudad de México, el epicentro de esta red de irregularidades es el Campo Quesqui, en Tabasco, donde la fiscalización número 2024-6-90T9G-22-0260-2025 identificó el daño al erario más grave de todo el ejercicio presupuestal.
No hay espacio para las dudas: los datos revelan una administración del pasado sexenio marcada por la corrupción y el saqueo sistemático.
El análisis detallado de la auditoría detectó pagos en exceso que superan los mil 232 millones de pesos en los trabajos con lastrabarrenas. La discrepancia está entre las horas estimadas y pagadas por Pemex frente a lo que realmente se pudo comprobar en los reportes operativos de la paraestatal.
A esto se suman diferencias por 36.6 millones de pesos en el suministro de fluidos de control e inyección de nitrógeno que nunca fueron acreditados con reportes diarios.
Del monto total observado, la gestión de Romero dejó pendiente de aclarar o recuperar la cifra de mil 762 millones 959 mil pesos, evidenciando una negligencia financiera criminal que hundió aún más a la institución.
Este historial de corrupción en Quesqui no es nuevo, pues en los últimos cinco años ya se habían acumulado irregularidades por 805 millones de pesos en proyectos vinculados.
Sin embargo, el escándalo escaló a nivel internacional cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló que, entre 2019 y 2021, empresarios pagaron sobornos a funcionarios de Pemex Exploración y Producción para asegurar contratos de infraestructura.
La condena en Houston del empresario tabasqueño Ramón Alexandro Rovirosa Martínez, por conspirar para sobornar a funcionarios con efectivo y artículos de lujo a cambio de retener pagos y obtener contratos, confirma que bajo la dirección del hoy director del Infonavit la paraestatal operó como un botín.
No es todo. La depredación financiera se extiende a otros proyectos clave en Tabasco. La ASF reportó daños por 174 millones de pesos en el Campo Comalcalco, 33 millones en la Refinería de Dos Bocas y 29 millones en el campo Tupilco Profundo.
Aunado a las cifras auditadas, otro golpe del paisano fue a la economía tabasqueña por el multimillonario adeudo que heredó a cientos de proveedores en el país.
La falta de pago en suelo tabasqueño, estimado en 15 mil millones de pesos, ha provocado el cierre de decenas de empresas del ramo petrolero, dejando a cientos de trabajadores en la calle y sumiendo al estado en una crisis económica.
Lo ocurrido en Pemex es la prueba de que el agrónomo de profesión fue una combinación letal de ineptitud y corrupción.
Los hallazgos de la ASF son pruebas irrefutables de que el patrimonio nacional fue sacrificado para alimentar esquemas de sobornos y pagos inflados, dejando una empresa en ruinas que quizá nunca se recupere.
Y como normalmente sucede en Morena, no habrá ningún tipo de sanción para quien ahora despacha alegremente en el Infonavit.
:LA RÚBRICA
El ruido provocado por el Partido Verde en Tabasco al encumbrar a Evaristo Hernández como su aspirante para la alcaldía de Centro posee un alcance corto. Aunque la dirigencia estatal se esmera en presentar encuestas favorables y un respaldo sólido hacia el exalcalde, el destino de esa silla municipal habita en las oficinas de la Ciudad de México. Las piezas del tablero local se mueven bajo una lógica de supervivencia nacional. La viabilidad de la reforma electoral obliga a Morena a amarrar su relación con el PVEM y el PT mediante concesiones amplias. Se percibe una apertura en Palacio Nacional para ceder en detalles técnicos a cambio de unidad total. Este escenario conduce, casi de forma inevitable, a una candidatura de unidad en el municipio de Centro. Bajo este acuerdo, la fuerza guinda llevaría el mando de la postulación, dejando las ambiciones del Verde como un simple elemento de negociación para otros espacios. Daniel Casasús, encargado de la infraestructura estatal, surge con el perfil de mayor peso para encabezar este bloque unido. Su cercanía con Andy López Beltrán le otorga una ventaja que Lorena Méndez Denis (quien opera desde la estructura de los programas sociales) intenta equilibrar. La suerte de Evaristo parece echada: su nombre sirve para elevar el costo del apoyo verde, pero la decisión final se cocina con ingredientes federales.
