CARTA ABIERTA
La muerte de los 25 soldados en el operativo contra El Mencho muestra que hay hombres y mujeres dispuestos a ofrecer su vida por el país, incluso cuando la política se ha vuelto terreno de complicidades.
Los caídos son testimonio del compromiso con la patria. Y ninguna consigna partidista, cálculo electoral o discurso se equipara al valor de su sacrificio.
Por eso resulta inadmisible, hoy más que nunca, que haya actores políticos de cualquier partido con vínculos, directos o encubiertos, con las mafias. Hacerlo sería una afrenta a la memoria de quienes cayeron defendiendo la legalidad.
El operativo que costó la vida a esos soldados fue, además, una muestra de decisión política. Por primera vez en muchos años, el gobierno morenista actuó con contundencia frente a uno de los símbolos más poderosos del narco.
No fue, como algunos críticos quieren insinuar, una escenografía para consumo mediático. Fue una acción que implicó costos humanos y políticos, asumidos de manera frontal por la presidenta Claudia Sheinbaum, el secretario de la Defensa, Luis Cresencio Trevilla, y el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.
Desestimar esa decisión o querer reducirla a una presión de Washington es, además de mezquino, una visión con tintes partidistas, electoreros. Porque el costo y la responsabilidad son, al final, de los mexicanos.
Desde luego que con la desaparición del poderoso narco no se han resuelto las acciones que el país libra. Pero simboliza un punto de inflexión. La 4T se encuentra en un momento donde ya no puede tolerar la ambigüedad ni la complicidad disfrazada de sus miembros o de cualquier otra sigla política.
Cada funcionario, cada legislador, cada autoridad tiene que elegir de qué lado está. Lo contrario sería una traición a los caídos y, en última instancia, al país.
El compromiso máximo de las fuerzas armadas obliga a redefinir las lealtades, y a exigir coherencia a quienes ocupan cargos públicos.
Ellos, los que ofrendaron su vida, ya cumplieron su parte. Ahora el resto del Estado debe demostrar que esas 25 muertes no fueron en vano.
: LA RÚBRICA
Agustín Laje, el conocido politólogo argentino y autor de libros como La batalla cultural y Generación idiota, analiza el fenómeno de los Therians como otro absurdo de la ideología de género, y que ha pasado de ser una curiosidad digital a manifestarse en las plazas de Tabasco y otras ciudades del país. El término, derivado del griego therion (bestia) y anthropos (hombre), describe a personas que se identifican con animales. Laje sostiene que existe un vínculo directo entre este fenómeno y el movimiento LGBT, impulsado por la ideología progre. Argumenta que ambos comparten el mismo marco conceptual: el psicologismo extremo donde la psicología individual pretende autodeterminar el ser por encima de la naturaleza. Menciona que así como se buscó alterar la identidad sexual, la transespecie busca ahora difuminar la frontera entre lo humano y lo animal. Para el joven escritor, si se aceptó legalmente que un hombre puede ser mujer solo por desearlo, o una mujer percibirse como hombre, el paso lógico de la agenda progre es permitir que un humano se identifique como gato o perro. Esta ideología utiliza este mecanismo para que una estupidez pase a ser vists como un tema de estudio académico serio y, eventualmente, una política pública protegida por el Estado. En Tabasco, la alarma se activó ante la convocatoria de un encuentro en el parque Tomás Garrido de Villahermosa, donde se presentó Daniel, un joven de 18 años con una máscara de perro. Este evento provocó reacciones inmediatas: el párroco Denis Ochoa Vidal alertó que estas ideologías destruyen la identidad profunda; la secretaria del PRI, Mari Carmen García May, propuso llevar psicólogos a las escuelas; mientras que el gobernador Javier May Rodríguez pidió a los padres mayor cercanía. Incluso la titular de Educación, Patricia Iparrea Sánchez, señaló que analizan el trasfondo del movimiento. Esta moda se expande por el país. En Torreón hubo una reunión en la Plaza Mayor con personas caracterizadas como lobos. En León acudió un hombre conocido como Fiera Man al Arco de la Calzada. En la Ciudad de México, las sedes incluyeron la UNAM, el IPN en Zacatenco y el Monumento a la Revolución, donde la creadora de contenido Gray defiende esta identidad. Laje menciona incidentes que ilustran el choque violento con la realidad, como el caso en Córdoba donde un Therians que se siente perro mordió a una niña, o el video de una joven caracterizada como gato que fue mordida por un perro real en la calle. El riesgo político también es inminente. En Nuevo León, un joven llamado Luis acudió al Congreso con su abogado Mauricio Castillo para proponer la Ley Therian, buscando protocolos de protección escolar. Laje advierte que el movimiento LGBT siguió este mismo camino. El análisis concluye que, ante identidades ‘líquidas’ como la de Germán (quien se identifica como mono en Uruguay), es urgente el retorno a la razón, la biología y la familia para frenar la decadencia impulsada por la agenda progre.
