Tiempo de Política
Con el mismo criterio que se descalificó con justa razón que la Reforma de Enrique Peña no fue educativa, sino laboral en contra de los maestros, ahora a reserva de ser aprobada según la iniciativa que presentó este miércoles la presidenta Claudia Sheibaum, la Reforma Electoral presenta más predominancia económica que cambios sustanciales en favor del voto.
En el terreno financiero se pretenden abatir recursos a las elecciones de México, las más caras del mundo, que en 2024 tuvo un presupuesto de 61 mil millones de pesos: 35 mil para el INE y partidos nacionales y 36 mil para los comicios estatales.
Se precisó una reducción del 25 por ciento de las prerrogativas a los Partidos Políticos.
Sin definir porcentajes, se propone disminuir montos para el INE, de los órganos electorales estatales con reducción de juntas distritales, de salarios de los consejeros federales y locales, y equiparar dietas de diputados locales en todo el país.
Se reducen de 128 a 96 senadores, al eliminar 32 de la lista de los partidos.
En el rubro económico la Reforma propuesta queda a deber por no reducir los 500 diputados federales que bien pudieron quedar en 300 (250 de mayoría y 50 plurinominales para asegurar materia gris en la cámara baja) y en el senado sobreviven 32 escaños por la vía plurinominal, que a decir de Cuauhtémoc Cárdenas “no sirven para nada”.
Queda a deber también la aplicación del voto electrónico en las elecciones constitucionales, con un ahorro sustancial en su organización. Es una reforma con miedo a la desconfianza de nuestro sistema de votación, de sus autoridades electorales, políticas, administrativas, entre sus partidos y de los ciudadanos contra todo lo anterior.
En el terreno electoral se rescata el propósito de combatir la burocracia partidista, que ha secuestrado a nuestra democracia. Se manda a los dueños y gerentes de los partidos a caminar y no a palomearse candidaturas plurinominales.
Es un avance eliminar 32 senadores y que los plurinominales sean de la primera minoría votada.
Es un avance destinar 8 diputaciones federales para los 11.5 millones de mexicanos indocumentados en Estados Unidos, aunque muy pocos para su número de votos potenciales y de los 60 mil millones de dólares (un billón de pesos) que anualmente envían a las familias vulnerables de nuestro país.
Positivo que se prohíba el nepotismo que hereda cargos electorales entre familiares como se pretendía con los morenistas en Guerrero y Zacatecas y los verdes en San Luis Potosí, por hablar de la 4T que debieran poner el ejemplo. Porque los potosinos saben mucho de moral, de acuerdo con la definición del célebre cacique Gonzalo N. Santos: “La moral es un árbol que da moras”
El tema de la no reelección, es justamente para evitar cacicazgos revolucionarios como hace 100 años, pero vemos que siguen vigentes, es muy polémico:
¿Se quieren legisladores sin experiencia cada tres o seis años o profesionales del parlamentarismo que garanticen productividad? Un voto para el justo medio.
Pertinente recordar que de los 500 diputados federales, solo 50, el 10 por ciento, presentan iniciativas de ley, suben a tribuna y cabildean las propuestas legislativas de su fracción.
TIEMPO FUERA.- En la propuesta de Reforma Electoral se prohíben aportaciones en efectivo a candidatos, para facilitar la fiscalización de los topes de campaña y los recursos ilícitos.
El chiste se cuenta solo.
