Un Congreso lleno de señales: nuevas lealtades; equilibrios internos y silencios estratégicos
El reciente Congreso de Morena quiso ser presentado como una reunión para fortalecer la vida interna del partido, sin embargo funcionó como algo más revelador: una radiografía del poder real dentro del movimiento gobernante…La falta de la “figura del fundador” como árbitro mostró que lo que sigue, si no se cuidan las formas, será una lucha descarnada por el control interno del llamado Movimiento de Regeneración Nacional…En la reunión se dieron señales inequívocas de que quién en su momento se autonombró “heredero” del movimiento prefirió mantener un perfil bajo y dejar que su presencia fuera más simbólica que operativa…Las imágenes recogidas por diferentes agencias informativas y las que los propios morenistas hicieron circular confirman lo anterior…Todo hace indicar que el “cachorro de la transformación” guardará para mejor ocasión el discurso que llevaba preparado…Dicen sus cercanos que en su participación reclamaría lo que considera le corresponde: la herencia del apellido…Sin embargo al parecer alguien le hizo poner los pies sobra la tierra y entender de una vez por siempre que Morena comienza a transitar hacia la distribución del poder entre operadores políticos y dejará de depender de un solo nombre…Mientras el ya famoso “no me digan Andy” permanecía en un discreto segundo plano, otros actores se movían con mayor celeridad, repartiendo saludos y abrazos…Hay dos figuras dentro del movimiento que han demostrado una enorme capacidad de supervivencia política: Adán Augusto López Hernández y Ricardo Monreal Ávila, ambos representan estilos distintos, pero complementarios…El primero mantiene un dominio territorial, tiene alianzas con gobernadores, operadores en la mayor parte del territorio, redes regionales del movimiento y lo que es más relevante, un grupo de elementos que irán como “embajadores” a diferentes estados…Monreal por su parte controla el terreno institucional, las negociaciones legislativas y los equilibrios internos del sistema político…En suma, uno representa la estructura territorial y el otro la ingeniería parlamentaria, y cuando esos dos mundos se conectan, los resultados pueden derivar en un bloque político de enorme influencia…En esa reunión, donde existió de todo, menos unidad, no se anunciaron alianzas, pero si se definieron las rutas por donde el movimiento transitará para lograr la hazaña de mantener la hegemonía política que ostentan hasta éste momento…En esa ruta, que dicho sea de paso, fue la instrucción que llevaron los “representantes de la jefa”, dejaron en claro que todo aquello que contravenga a los intereses del movimiento, terminará irremediablemente rechazado…Monreal entendió perfectamente el mensaje e instó a su consanguíneo Saúl a dejar para otro momento su aspiración de “sacrificio” para gobernar Zacatecas, sin embargo se dice por lo bajo que ya tiene el acuerdo para que un incondicional sea el abanderado y así la nomenclatura familiar siga cogobernando la entidad…Como se pudo observar, la asamblea nacional de Morena sirvió para leer perfectamente cuál es la ruta trazada por quien representa el mejor activo del movimiento, la presidenta…Tal vez a eso se debe el silencio de Andy y del llamado “grupo Tabasco”, donde su presencia fue prácticamente invisible, no hubo posicionamientos fuertes ni protagonismo político, pasaron en términos prácticos, desapercibidos…Ese no es un dato menor, en política cuando un grupo con peso histórico decide no aparecer en escena, es porque están perdiendo influencias o está jugando una estrategia de bajo perfil mientras observa cómo se reacomodan las fuerzas internas…Sin embargo también manda otro mensaje: el obradorismo territorial ya no actúa como un bloque compacto dentro del partido…Ante ese escenario, operadores experimentados como Adán Augusto y Ricardo Monreal adquieren mayor relevancia, ambos saben que Morena enfrenta un doble desafío: mantener su hegemonía electoral frente a la oposición y evitar que las disputas internas fragmenten el movimiento, por eso la convergencia entre ambos no es casual…Adán aporta, con todo lo que se ha dicho y escrito sobre él, estructura territorial y cercanía histórica con el obradorismo, mientras que Monreal aporta experiencia institucional y capacidad de negociaciones…Ellos, al igual que la jefa saben que el verdadero fondo de todo lo ocurrido en el Congreso morenista no es inmediato, éste se encuentra en el horizonte del 2027…Las elecciones venideras pondrán a prueba todo el aparato del partido y del gobierno, será la evaluación de muchos de los actuales mandatarios y tal vez más de uno “se enferme o solicite licencia para ir a construir trenecitos o cualquier otro asunto sin importancia”…El Congreso dejó una conclusión clara: el movimiento está entrando en una etapa donde el poder ya no depende exclusivamente de un liderazgo carismático, ahora dependerá de alianzas, operadores y estructuras regionales…Y en ese nuevo juego político, el silencio puede ser tan poderoso como el mejor discurso, lo interesante son los resultados…Hasta la próxima.


