CARTA ABIERTA
La crisis de la refinería Deer Park, presentada con bombos y platillos como un pilar de la “soberanía energética”, es otro fracaso del tabasqueño Octavio Romero Oropesa. Tras dos años de presumir ganancias, la realidad ha alcanzado a la gestión del exdirector de Pemex, quien así sigue acumulando pruebas de su ineptitud.
Las cifras son claras, según una nota de El Financiero. Tras reportar utilidades en 2022 y 2023, la refinería texana anotó en 2024 su primer déficit neto bajo control de Pemex por 860 millones de pesos.
En 2025 la debacle continuó con una pérdida de 80 millones de dólares. Bajo la batuta de Romero, Pemex desembolsó al principio más de 1,489 millones de dólares por el 50.005% de las acciones de Shell, financiándose con apoyos no recuperables del FONADIN y créditos puente que hoy pesan sobre el erario.
La inexperiencia técnica de Romero, un agrónomo dirigiendo el gigante petrolero, se tradujo en un caos operativo. En 2024, Deer Park registró un 6.5% de paros no programados, la cifra más alta desde 2017.
Peor aún es el costo en vidas: la seguridad industrial colapsó con una fuga de gas ácido en octubre de 2024 que dejó dos trabajadores muertos y más de una decena de hospitalizados. Bajo la gestión de Romero, el índice de frecuencia de accidentes con discapacidad se disparó un 522%.
Todo esto ha ido de la mano de la sombra de la corrupción en su jefatura. Mientras Pemex perdía 257 millones de pesos por hora en periodos críticos, él tejía una red de nepotismo con 11 familiares en la nómina pública. La Auditoría Superior de la Federación ya ha advertido daños al erario por más de 2,000 millones de pesos solo en 2024, el último año que el tabasqueño estuvo al frente de la petrolera.
Es increíble que, tras dejar a Pemex con una deuda superior a los 115 mil millones de dólares, siga tan campante.
Los resultados en Deer Park son una prueba más de una gestión fracasada. El “director de las pérdidas” debe dar la cara por la crisis de su gestión. Seguro, pasará a la historia como uno de los peores directores de la petrolera del Estado, si no es que el peor de todos.
:LA RÚBRICA
La pugna en San Luis Potosí muestra fracturas en la coalición oficialista. El pevemista Ricardo Gallardo desafía a Claudia Sheinbaum al defender la postulación de su esposa, Ruth González, para la gubernatura. Mientras Sheinbaum y Luisa María Alcalde rechazan el nepotismo para evitar cacicazgos, Gallardo sostiene que el voto popular legitima cualquier aspiración. Este choque pone en riesgo la alianza con el Partido Verde, ante la posible postulación de Rosa Icela o Rita Ozalia Rodríguez. El gobernador potosino perfila una ruptura electoral con Morena que hoy parece inevitable en 2027.


