Tiempo de Política
La presidenta Claudia Sheinbaum en el segundo día de reacciones después de que no fue aprobada la Reforma Electoral por el voto en contra de los partidos aliados de Morena, el PT y el PVEM, expresó con más decepción que “no hay que traicionar al pueblo”.
Si bien primero dijo que no se trata de castigar o de aplicar purgas a quienes no están de acuerdo al referirse claramente a petistas y verdes, sentenció que “quedó muy claro, no podemos perder de vista” … “y eso lo vio la gente”.
Concretamente en el caso de los tres legisladores morenistas que votaron en contra de la Reforma (-Giselle Arellano, Santy Montemayor, Alejandra Chedraui Peralta y la abstención ya frecuente de Olga Sánchez Cordero, deslizó:
“Quien no votó, pues no tiene esa convicción. En todo caso, Morena tomará sus decisiones hacia adelante”.
Pero la pregunta concreta es: ¿A quién traicionaron los petistas, los verdes, los tres morenistas y los legisladores del PAN, PRI y PC? La lista obvia y por orden de importancia es a la presidenta Sheinbaum Pardo, a Morena, a la 4T.
La primera mandataria lo adelantó de alguna manera moralmente al decir, que bajo el principio y bandera de la 4T, se traicionaron sí mismos, pero en realidad fue una traición a sus representados, a los que votaron por ellos para que llegaran como legisladores a la Cámara de Diputados federal y aún todavía más: al 80 por ciento de mexicanos que según encuestas recientes, estaban de acuerdo con los fundamental de la Reforma en términos de disminuir el 25 por ciento de los recursos a las elecciones. a los órganos electorales y a los partidos; reducción de 32 senadores y terminar con la lista de plurinominales de partido, para que todos fueran a pedir el voto a los ciudadanos.
Sería un suicidio político-electoral no atender la voz ciudadana, dar la espalda las causas populares, ponerse en contra de las mayorías, porque tiene sus efectos y ahí está el caso del PRD que perdió su registro nacional al aliarse con el PAN y el PRI con aquel famoso Pacto por México, que no defendía los intereses mayoritarios de los mexicanos.
Se suicidaron en Morena sus tres legisladores opositores internos; se suicidaron por lo menos moralmente los petistas, verdes y opositores interesados por sus particulares intereses que no coinciden con el 80 por ciento de los mexicanos.
Ya el corrido lo dirá en los comicios intermedios del próximo año sobre los efectos político-electorales de quienes se opusieron a la Reforma Electoral y acudan a las calles a pedir el voto para otra posición legislativa federal, local o para una alcaldía o alguna de las 17 gubernaturas en juego. ¿Tendrá memoria ese 80 por ciento del “pueblo bueno y sabio”?
TIEMPO FUERA.- Y el Plan “B” estaría blindado para disminuir 4 mil millones de pesos del presupuesto para los Congresos locales, si se mantiene la mayoría simple manifestada en el rechazo a la Reforma Electoral: 259 a favor por 234 en contra. Fin de la discusión en el desierto.
Por ahora, se salieron con la suya los propietarios de los changarros partidistas.


