El martes 17 de marzo, alrededor de las 6:00 horas, un incendio se registró en la zona perimetral de la Refinería Olmeca, conocida como Dos Bocas, en Paraíso, Tabasco. El siniestro ocurrió en el predio 1 de almacenamiento de hidrocarburos, donde fuertes lluvias previas provocaron el desborde de aguas aceitosas que se estancaron fuera de la barda perimetral y se incendiaron, según confirmó Petróleos Mexicanos (Pemex).
El fuego, acompañado de una explosión inicial, generó columnas densas de humo visibles a kilómetros y caos entre los trabajadores, quienes denunciaron falta de indicaciones claras para evacuar. Pemex reportó inicialmente que el incendio fue controlado sin daños estructurales mayores, permitiendo que las operaciones continuaran con normalidad, aunque más tarde admitió el saldo fatal.
Trágicamente, cinco personas perdieron la vida: cuatro murieron en el lugar atrapadas por las llamas y una quinta falleció en traslado a un hospital. Entre las víctimas destaca Fernando Arias, guardia de seguridad; tres provenían de empresas subcontratadas y una era trabajadora directa de Pemex. Además, al menos un herido y cerca de 100 trabajadores recibieron atención médica en el Centro Social de Paraíso.
Autoridades y bomberos actuaron rápidamente para sofocar las llamas, atribuyendo el origen a condiciones climáticas extremas en la región, con inundaciones que acumularon residuos inflamables. Imágenes en redes sociales capturaron el pánico, con áreas inundadas y humo negro. Este incidente resalta los riesgos operativos en la refinería, criticada por fallas recurrentes pese a su importancia estratégica para la soberanía energética mexicana.
Pemex enfatizó que no hubo afectaciones a las instalaciones principales, pero el evento reaviva debates sobre seguridad laboral y mantenimiento en proyectos emblemáticos de la administración anterior.


