EL COFRE DEL SILENCIO
La isla se desmorona entre hambre y apagones.
La situación que se vive en Cuba es insostenible, afirman habitantes de la isla…Un modelo agotado que lleva más de 60 años sin dar resultados…Aliados internacionales como AMLO insisten en enviar ayuda, sin embargo, ésta al ser “distribuida” por el Estado, simplemente terminará por prolongar la agonía social de sus habitantes…La situación actual no admite dudas, apagones prolongados por más de 20 horas, anaqueles vacíos, agua intermitente y una población que ha pasado de la resignación al hartazgo…El sistema cubano lleva años administrando escases y vendiendo una dignidad que está más que mancillada…La aparición de López Obrador, al parecer ave de tempestades, de inmediato desató un debate en las redes sociales, unos a favor y otros tantos en contra…La polarización se derivó porque hay quienes vieron en la propuesta de “pasar la latita” una ayuda más al régimen que a los habitantes de la Isla, lo que llevó a una pregunta incómoda: ¿enviar recursos a Cuba hoy es ayudar al pueblo o sostener al gobierno?…Otros en cambio vieron en la propuesta un acto humanitario frente al bloqueo que por años ha impuesto EE:UU. a la isla…El problema es que nadie que desea ayudar a los hermanos cubanos confía en las autoridades, los exiliados lo enuncian con argumentos sólidos: “nosotros enviamos remesas por dos mil a dos mil quinientos millones de dólares anuales a la Habana y a pesar de eso la gente se está muriendo de hambre”…Y es que aseguran que el régimen todo controla, por eso sería infantil suponer que la ayuda humanitaria llegaría a sus destinatarios sin un costo de por medio…Sin embargo al parecer no todo está perdido para la población, existe la idea seria y firme de que países hermanos de América Latina pudieran conformar una caravana de ayuda humanitaria…Ésta sería una comisión diplomática que llevaría la ayuda de manera directa a la población cubana sin pasar por el Estado…No es una idea descabellada, existe un antecedente, quizás pueda no gustar a algún sector pero al parecer no existe otro camino, Cáritas, por ejemplo ha logrado operar en la isla distribuyendo ayuda humanitaria de forma relativamente independiente, enfocada a comunidades vulnerables, todo ello organizado por la iglesia católica…Una comisión regional, integrada por países de América Latina, podría en teoría abrir intermediación con el gobierno para que la ayuda humanitaria esté condicionada a la transparencia y al acceso real a la población…Desde luego que muchos sectores, internos y externos no están de acuerdo, eso implicaría desnudar la incapacidad del sistema para garantizar lo básico a la población y en términos políticos eso sería dinamita pura…El régimen cubano difícilmente aceptaría una operación de esa naturaleza sin intentar controlarla, la supuesta soberanía sería el argumento perfecto para bloquear cualquier intervención y sin acuerdo del gobierno esa comisión sería inviable en la práctica, sin embargo el margen de maniobra de Díaz-Canel y su grupo político es muy estrecho…Aquí es dónde la propuesta de AMLO queda mal parada en términos de oportunidad y diseño, aunque apela a la solidaridad, realmente no resuelve el problema de fondo, sin mecanismos de transparencia en la entrega de recurso, éste corre el riesgo de diluirse en la misma estructura que ha generado la crisis…La economía no levanta, la infraestructura se encuentra colapsada, la gente escapa de la isla, los que pueden, y los que se quedan simplemente protestan, el hambre y la necesidad se tornan más grandes que el temor a la represión…Ante ese panorama pareciera que nos encontramos ante el final del régimen revolucionario, tal vez no en el corto plazo, pero si ante su fase terminal…No porque vaya a caer mañana, sino porque ha perdido su capacidad de reinventarse y esa es la muerte inevitable de cualquier sistema político…Por eso no se ve en el horizonte otra alternativa para el régimen, América Latina puede ser la tercer vía para poder ayudar al pueblo cubano…Ni el bloque estadounidense asociado irremediablemente a la figura de Donald Trump, ni la complicidad y el respaldo incondicional de antiguos aliados, dejan ver una solución viable ante la desgracia del pueblo de Cuba…La diferencia no está en la intensión, está en el destino de la ayuda, y hoy más que nunca la diferencia es netamente política…Miguel Díaz-Canel, encabeza un gobierno sin épica, ni margen, administra un sistema que no puede reformarlo sin desarmarlo, pero tampoco puede sostenerlo sin represión, su dilema está en que cambiar implica riesgo, no cambiar traerá irremediablemente el colapso…En suma, el panorama es desolador para el pueblo cubano, pero también para su gobierno, quizás por eso Raúl Castro está prácticamente desaparecido, sabe muy bien que su fin ha llegado…Un pueblo que ha perdido todo o que le han quitado todo, lo último que pierde es el miedo y eso ya sucedió en Cuba…hasta la próxima.


