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La reciente reestructuración en el ámbito de la seguridad en Tabasco marca un hito significativo en la lucha contra el crimen organizado en la región. Con la presentación de nuevos resultados en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, como Serafín Tadeo Lazcano y Jesús Amaya Guerrero, se establece un andamiaje robusto que busca fortalecer la respuesta institucional ante la creciente violencia.
El cambio de piezas clave en la estrategia de seguridad es crucial. La designación de Lazcano, con su amplia experiencia, y la llegada de Amaya Guerrero a la Policía Judicial son pasos que, aunque necesarios, también generan expectativas sobre su capacidad para enfrentar los desafíos actuales. Sin embargo, la ausencia de un cambio en la fiscalía del Estado hasta ahora plantea interrogantes sobre la cohesión en la estrategia. La renuncia del coronel José Barajas Mejía como Fiscal General, anunciada por el gobernador Javier May, será fundamental llenar ese espacio para asegurar una respuesta coordinada y efectiva.
La decisión del nuevo fiscal resalta la necesidad de contar con quien tenga un enfoque no solo en la seguridad, sino que también comprenda las dinámicas complejas del crimen organizado. La transición a Óscar Tonathiu Vázquez Landeros como encargado de despacho es un paso interino, pero la designación de un nuevo titular será crucial para consolidar una visión integral que abarque tanto la prevención como la persecución del delito.
Es evidente que la estrategia de seguridad en Tabasco se encuentra en una fase de transformación. La colaboración entre las diversas instituciones de seguridad será esencial para fortalecer la confianza de la ciudadanía y construir un entorno más seguro. A medida que se avanza en la designación de nuevos integrantes y se implementan estrategias adecuadas, la población espera resultados tangibles que reflejen un compromiso real con la paz y la seguridad.
En este contexto, es vital que la comunidad y las autoridades trabajen de la mano. La participación ciudadana puede servir como un pilar fundamental, no solo para la denuncia de delitos, sino también para la construcción de un tejido social más fuerte que resista las embestidas del crimen. La seguridad es responsabilidad de todos, y lo que se está tejiendo en Tabasco es una oportunidad para construir un futuro más esperanzador.
Con estos cambios en marcha, la pregunta que queda en el aire es: ¿será suficiente este nuevo enfoque para revertir la situación de inseguridad en el estado? La respuesta dependerá de la efectividad de las estrategias implementadas y del compromiso de todos los actores involucrados en este desafío monumental.