TODOS SOMOS PARAISO (III)
El Nuevo Pacto (New deal)
Estimados paisanos:
El New Deal fue el ambicioso conjunto de programas, reformas financieras y de seguridad social, así como de regulaciones implementadas por el presidente Franklin D. Roosevelt entre 1933 y 1939. Su objetivo principal fue rescatar a Estados Unidos de la Gran Depresión, basándose en la estrategia de las «3 R»: Relief, Recovery, and Reform (Alivio, Recuperación y Reforma). El programa transformó la relación entre el gobierno federal, la economía y la sociedad, actuando como “una válvula de escape” para evitar una “revolución social” y la violencia sistémica. El Estado “compró” paz social.
Un “Nuevo Pacto” fue lo que logró el Ing. Leandro Rovirosa Wade con PEMEX-Gobierno Federal-Tabasco en los 70´s por el “boom del petróleo, el Ing. Rovirosa quien fue un técnico-político “valiente” que “se jugó el pellejo” literalmente poniendo por delante el bienestar de los tabasqueños que su propio cargo de gobernador para “parar en seco” a Jorge Díaz Serrano Director General de Pemex y al gobierno federal de su propio partido político, hegemónico en esa época, por el impacto y los abusos que cometía la paraestatal en la exploración y explotación de este hidrocarburo, hasta lograr un “Acuerdo Político y Financiero” que nos resarciera en lo ambiental y en la demanda de servicios de salud, educativos, recreativos, culturales, comerciales y de vivienda, en la infraestructura, en la economía, de seguridad pública y de gobierno.
Los grandes presupuestos que vienen de la federación del que han gozado todos los gobiernos posteriores hasta ahora, son producto de esa gran batalla que dio inteligente y temerariamente este gran gobernador, con un extraordinario equipo de tabasqueños, funcionarios públicos, especialistas de varias partes del país y de instituciones educativas con planes, programas, proyectos y mucho cabildeo. La clave fue “el equipo”.
El impacto no solo en lo ambiental, sino en lo económico, social y la infraestructura de Paraíso por la Refinería Olmeca de Dos Bocas y buena parte del estado por la exploración y explotación, obligan a establecer “Un Nuevo Pacto” con PEMEX y el gobierno federal. (ANEXO: Propuesta).
Lograrlo no será fácil, necesitamos apoyar a la población afectada con un “buen equipo”, porque esta lucha no la pueden hacer solos, requieren mucho respaldo político y de la sociedad civil, para cabildear, hacer política, negociar con altura de miras y hablar fuerte con los argumentos que son más que evidentes por Paraíso y el estado.
La clave del éxito de esta negociación no está en los beneficios que se logren, sino en “la licencia social”. Si la población percibe que la refinería solo genera riqueza para el país pero pobreza, contaminación y riesgos de siniestros para Paraíso, el conflicto escalará.
Lo que les estoy diciendo es que tenemos en nuestras manos un plan de Gobernanza que puede transformar un potencial conflicto social en un modelo de sostenibilidad para la industria petrolera en México.
El pueblo de este bello municipio ya empezó a “levantar la voz”, ya que ante la insensibilidad de las autoridades para “desactivar esta bomba”, la protesta social es la única forma de hacerse escuchar.
Yo me inclino más por el diálogo político que por la protesta social.
MIGUEL ANGEL VALDIVIA DE DIOS
ANEXO
Propuesta para un “Nuevo Pacto” por la Refinería Olmeca en Dos Bocas
I. La instrumentación de un convenio Convenio Marco de Coordinación y Concertación, con vigencia mínima de 10 a 15 años, asegurándose que los compromisos trasciendan los periodos sexenales (PEMEX, Federación y Estado). No se trata solo de un documento jurídico, sino de un mecanismo de financiamiento y ejecución que mitigue las externalidades negativas de un proyecto de seguridad nacional sobre una comunidad local.
II. En el se deberán de establecer las bases de coordinación para la ejecución del «Plan de Resiliencia Urbana y Ambiental Paraíso 2026-2040», destinado a mitigar los impactos sociales, urbanos y ecológicos derivados de la operación de la Refinería Olmeca, con los alcances de reubicación y vivienda (factor humano), infraestructura y desarrollo urbano, mitigación ambiental y salud, y de gobernanza y transparencia para la operación del convenio, así como de un fideicomiso para su administración.
III. Convenir una “estrategia por plazos”, en el corto (0-2 años) la mitigación urgente, la instalación inmediata de barreras ambientales y la reubicación de la zona aledaña a la refinería; en el mediano pazo (2-5 años) la construcción de infraestructura y la restauración urbana; y en el largo plazo (5-15 años) la resiliencia para una “nueva normalidad” en las condiciones de la ciudad y su población.
Para que un convenio de esta magnitud no se convierta en una «promesa de papel» es vital establecer una Cláusula de Blindaje Financiero, para transformar la voluntad política en una obligación contractual y presupuestaria ineludible.



