CARTAS A MI TIERRA
El desempeño y la confianza en las policías
Estimados paisanos:
A petición de muchos de ustedes profundizaré en la búsqueda de respuestas para no solo contener sino mejorar sustancialmente la percepción de seguridad pública en Villahermosa.
La misma ENSU del INEGI nos da algunas lecturas que hemos pasado por alto, como son el desempeño y la confianza de las diversas policías en Villahermosa.
El desempeño de estas policías ha sido calificado históricamente como insuficiente y poco efectivo por la mayoría de la ciudadanía, manteniendo una brecha muy grande de confianza en comparación con las fuerzas federales. Según los datos acumulados de la ENSU durante los últimos 10 años, la percepción sobre las corporaciones locales es que estas salen reprobadas.
A lo largo de la década, el porcentaje de la población de Villahermosa que considera «algo o muy efectivo» el trabajo de las Policías locales ha oscilado entre el 35% y el 48%. Esto significa que más de la mitad de los ciudadanos desaprueba constantemente sus labores de patrullaje y prevención y que hay crisis de credibilidad por los escándalos de corrupción que refuerzan el histórico recelo de la población hacia estos cuerpos de seguridad.
Existe una marcada diferencia frente a las fuerzas armadas. La Marina, el Ejército y la Guardia Nacional registran de manera constante niveles de aprobación y confianza ciudadana muy superiores en la capital tabasqueña, superando habitualmente el 75% u 80% de opiniones positivas.
Solo con las intervenciones federales a través de la FIRT Olmeca se ha contenido la violencia, pero los eventos de alto impacto quiebran la frágil sensación de seguridad que tenemos, por lo que nuestra seguridad está “prendida de alfileres”, ya que la presencia de estas fuerzas nacionales no serán permanentes, ni tampoco convenientes para el mediano y largo plazo, al marcharse éstas la percepción de seguridad tendrá un fuerte rebote hacia arriba, porque tenemos un serio problema de confianza en las policías locales.
Ante este escenario, vencer a la “hidra de mil cabezas” de la inseguridad y recuperar la confianza de la sociedad en nuestras policías y el control territorial que el Estado abandonó ante una delincuencia vinculada a redes globales y con imbricaciones profundas en nuestro tejido social,
será una larga lucha de años, de la que no tenemos certeza de salir victoriosos con las condiciones institucionales actuales.
¿Se puede recuperar la percepción de seguridad pública? Si. Si nuestras policías logran que:
1. Villahermosa deje de ser una “ciudad sin ley” ante el desorden social y la caótica vialidad que prevalece, donde toda violación a la ley es permitida y el comportamiento social que conduce a delitos graves, en la que los conductores violan flagrantemente las normas de tránsito y los depredadores sociales se han apropiado ilegalmente del espacio público, de su infraestructura y de edificios, casas y terrenos que se han convertido en guaridas de delincuentes y se permiten actividades que propician actos delictivos o comercializan mercancías de dudosa procedencia a la vista de todos.
2. Se rescate el espacio público de los giros negros, el consumo de alcohol y drogas en la vía pública, la prostitución callejera, la vagancia, las pandillas juveniles, franeleros, limpiaparabrisas y atiendan a los niños de la calle e indigentes.
3. Se haga valer la legitimidad del Estado en las zonas grises y santuarios criminales donde se ha perdido la capacidad de hacer respetar las leyes y los grupos criminales ejercen un gran control y actuan con impunidad casi total desafiando a la autoridad.
El factor determinante: borrar la percepción de impunidad total.
¿Se puede recuperar la confianza de la sociedad? Si
4. Si su modelo de gestión pasa de uno de opacidad a uno de transparencia radical y datos abiertos, apertura y colaboración cívica. No basta con campañas de comunicación; se necesitan rediseños institucionales que cedan parte del control y la supervisión a la sociedad.
5. Si se abren a contrapesos de Mesas de seguridad Ciudadana integradas por académicos, empresarios y líderes sociales que auditen las métricas de seguridad y el actuar policial, para reducir el margen de impunidad.
El factor determinante: La confianza no se decreta, se gana mediante la subordinación al escrutinio público. Cuando una institución de seguridad acepta ser evaluada por un consejo ciudadano vinculante, envía el mensaje más claro de que está dispuesta a transformarse.
Todo es cuestión de visión, de voluntad política para entrar a un proceso de transformación estructural institucional y de acuerdos con la sociedad.

