CARTA ABIERTA
Que el obispo de la Diócesis de Tabasco, Gerardo de Jesús Rojas López, tenga que salir a exigirle a Pemex que pague lo que debe a sus proveedores es un reflejo de la gravedad del momento que vive Tabasco en su economía, tanto arriba como a ras de tierra.
En su conferencia de prensa dominical no habló ahora de teología ni de moral abstracta: habló de salarios no pagados y de hambre. «No solo la crisis económica, sino aquellos trabajadores que se les debe su salario todavía, que son trabajadores de empresas que trabajaron en esta institución y que no tienen a veces para comer. Que se piense en el que menos tiene para no retener lo que le hace falta al necesitado y al pobre», dijo en tono de reprobación.
Y bueno, es que cuando una autoridad religiosa en el estado se ve obligada a intervenir en un asunto de finanzas corporativas, es porque el daño ya tocó fondo en la vida cotidiana de las familias.
Las cifras confirman la dimensión del problema. La deuda de Pemex con proveedores y contratistas asciende a nivel nacional a 374 mil 334 millones de pesos.
Solo en Tabasco, el adeudo con proveedores y contratistas locales llega a 3 mil millones de pesos, una cifra que, sumada al pasivo de Campeche —superior a los 12 mil millones—, deja a la región sureste con buena parte de la presión económica que enfrenta la cadena de suministro energética del país.
El sector empresarial también ha alzado fuerte la voz ante un tema que va más allá de cualquier asunto partidista o ideológico, de supuesto ataque al oficialismo.
Raúl Guzmán Priego, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, ha señalado que los abonos intermitentes de Pemex no resuelven nada. El adeudo sigue impidiendo la estabilización de la economía tabasqueña.
Alejandro Frías Díaz, de CANACINTRA, ha precisado algo todavía más grave: los pagos recientes solo corresponden a contratos de 2026, mientras los adeudos heredados de 2024 y 2025 siguen sin liquidarse.
Cerca de 400 proveedores locales sobreviven a cuentagotas, con el cumplimiento salarial de miles de trabajadores petroleros en riesgo constante.
Ese es, en pocas palabras, el legado que Octavio Romero Oropesa le dejó a los tabasqueños tras seis años al frente de Pemex: un paisano que priorizó asuntos nada claros antes que el pago puntual a las empresas que sostienen la economía del estado.
Hoy, son los empresarios y hasta la Iglesia Católica quienes tienen que salir a exigir que a Tabasco se le pague lo que se le debe.
La pregunta es: ¿cuánto más aguantará la economía por la herencia de quien terminó por desfondar a la empresa petrolera y, de paso, a su propio terruño?
: LA RÚBRICA
Los bloqueos viales de ayer domingo contra la CFE no son conspiraciones políticas de la oposición o de supuestos enemigos de la cuarta transformación; son la respuesta directa de ciudadanos que pagan tarifas elevadas por un servicio cada vez más malo. El descontento profundiza el malestar general contra la Comisión Federal de Electricidad, que es incapaz de resolver los apagones cada vez más frecuentes. En la carretera Teapa-Villahermosa, a la altura de Los Claustros, la falta de energía en el corredor Parrilla-La Lima-Playas del Rosario provocó que los habitantes bloquearan el paso, interrumpiendo un evento internacional de ciclismo y forzando a los atletas a evadir el obstáculo entre la maleza. En el periférico Carlos Pellicer Cámara, cerca de Río Mezcalapa, los colonos de Casa Blanca cerraron la circulación con neumáticos hasta que la luz fue restablecida. En la carretera de Acachapan y Colmena primera sección, pobladores de Los Pinos mantuvieron un bloqueo de dos horas tras acumular más de doce horas sin suministro. Y en la vía Villahermosa-Macuspana, habitantes de La Manga 2 cerraron el tránsito por cuatro horas tras padecer dos días de apagón, obligando a viajeros a caminar con su equipaje hacia el aeropuerto. Las denuncias de los usuarios sobre parches provisionales en el cableado y cobros bajo la mesa para enviar cuadrillas, exponen un sistema carcomido por la corrupción e inoperancia. Al igual que se señala a Octavio Romero por el desfonde de Pemex en todas sus áreas, el fracaso de la red eléctrica es de Manuel Bartlett, cuya gestión buscó el beneficio personal. Al igual que otros estados del país, Tabasco sufre hoy el costo de esa incompetencia en la CFE. ¿Hasta cuándo?

