VOCES AL VIENTO
Para no pasar por alto, a 19 años de distancia, la inundación de la ciudad de Villahermosa ocurrida la madrugada del 28 de octubre de 2007, acudí a mi “archivo muerto” y me encontré la punta de la madeja toda enmarañada; tanto así, que lo que hoy para un villahermosino común ya es historia, para los implicados en este asuntillo es delicado, pues tiene cola larga y muchos de ellos, aún vivos, mantienen su preocupación por el riesgo de que alguien destape esa cloaca, sean castigados y se derrumbe lo que con tanto esfuerzo han logrado mantener ante nuestra sociedad: su buen nombre, su honestidad.
Existen varias versiones de este acontecimiento; la más creíble es que a propósito abrieron las compuertas de la presa de Malpaso para desalojarle agua, pues estaba muy cargada y corría el riesgo de colapsar, y se le echó la culpa a la Comisión Federal de Electricidad. Lo real es que se inundó Villahermosa y muchas de sus colonias; los daños materiales fueron cuantiosos y jamás se supo el número de personas fallecidas.
Por supuesto, se trata de una historia que guarda muchas incógnitas. Muy por encima de esto que les voy a platicar, para no herir susceptibilidades ni poner en evidencia a nadie, hay grandes empresarios a los que se les conoce como de “cuello blanco” —y hoy servidores públicos de alto rango— que en ese tiempo tuvieron en sus manos la toma de decisiones y el manejo de billetes, tanto así que para acelerar trámites de pago crearon al vapor el Plan Integral Contra Inundaciones (PICI) y quienes, junto con los responsables del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN), hicieron su agosto en octubre.
El catedrático Gerardo Bautista Sosa, del Colegio de San Luis, A.C., escribió “La producción social del desastre y los verdaderos beneficiarios de la inundación del 2007 en la ciudad de Villahermosa”. En su ponencia, al referirse al PICI y al Plan Hidráulico de Tabasco, dice que este “debió mitigar los efectos del desastre ocurrido en la inundación del año 2007, el cual finalmente fracasó debido al desvío de los recursos económicos destinados y por sus obras inconclusas”.
Finalmente, comentarles que puede ser que por la magnitud de la tragedia el gobierno estatal, para no remover tristezas, decidió pasar desapercibida esta fecha; o a lo mejor no quiso hacerlo por la gran cantidad de personajes del sector público y privado inmiscuidos. Viéndolo bien, no es mala idea revisar, aunque ya hayan transcurrido 19 años, qué pasó con los expedientes de PICI y PHIT y, ¿por qué no también el del FONDEN aunque ya no exista?


