CARTA ABIERTA
Tabasco ha sido foco de atención pública nacional en los últimos días debido a dos sucesos que, aunque de naturaleza distinta, han sacudido el interés de los ciudadanos.
En un plano de estricta relevancia institucional, está el caso de Martín Rivera Cisneros, delegado de la Fiscalía General de la República. El funcionario tiene seis carpetas de investigación interna, de las cuales tres están activas por presuntos delitos sexuales contra excolaboradoras.
Entre los testimonios documentados por la periodista Diana Lastiri y el fotógrafo David Deolarte, de la revista Proceso, destaca el de una víctima identificada como Ana N, quien denunció hostigamiento y abuso desde hace años.
A pesar de las acusaciones, el juez de control Edmundo Manuel Perusquia Cabañas dictó un auto de no vinculación a proceso.
La complejidad del caso se incrementa al observar la red de influencias que rodea a Rivera Cisneros. Su equipo de defensa ha incluido a Rodolfo de la Guardia García y a Mixdally Lizbeth Álvarez Isidro; esta última es, paradójicamente, una agente del Ministerio Público federal y subordinada directa del delegado. Asimismo, las investigaciones mencionan vínculos con el exprocurador Jesús Murillo Karam.
Por todo ello se espera, con urgencia, una definición por parte de la fiscal Ernestina Godoy sobre la permanencia de Martín Rivera en la delegación de la FGR.
En un tema muy distinto, el fin de semana el Edén ha sido escenario del exceso, donde la austeridad parece ser sólo de dientes pa’fuera, por los 45 millones de pesos invertidos en una fiesta de quince años.
El festejo de la hija del contratista Juan Carlos Guerrero Rojas es una bofetada al sentido común, en una entidad donde el petróleo y el poder se sirven en la misma mesa.
Mientras el ciudadano común asimila el mensaje de la austeridad, en Villahermosa se contrata a Belinda, Galilea Montijo, J Balvin y Xavi para amenizar lo que parece ser una de las fiestas privadas más caras en la historia reciente de ese estado.
Guerrero Rojas no es un desconocido para el aparato petrolero. Sus vínculos con el sector energético y el expediente 33/2019, donde Pemex Exploración y Producción lo llevó a tribunales, dibujan el perfil de quien prospera en la opacidad.
Es una ironía que, mientras Pemex arrastra deudas de miles de millones de pesos con sus proveedores, algunos ganones desplieguen alfombras rojas. Su hasta ahora bajo perfil público alimenta la idea de un sistema de privilegios intacto donde unos cuantos se han salvado del desastre.
El vestido “Junon” de Dior, una pieza de museo en versión tabasqueña, es la metáfora perfecta: un plumaje de pavo real financiado por una extraña estructura de negocios que sobrevive a cualquier crisis de Pemex. ¿Cómo y por qué?



