CARTA ABIERTA
El hallazgo de restos óseos en el kilómetro 46 de la carretera 26 en Hermosillo, Sonora, marca el fin de una búsqueda de seis años para Cecilia Flores. La fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora anunció el día 24 haber localizado los restos de su hijo, Marco Antonio, desaparecido en 2019.
A la espera de la confirmación del ADN, su caso resume la tragedia de miles de familias mexicanas: la dolorosa ruta de buscar a un ser querido con vida a conformarse con abrazar un puño de huesos dispersos en el desierto.
El caso de Ceci Flores es apenas el rostro más visible de un fenómeno que ha llevado a muchas madres a ser investigadoras, rastreadoras y excavadoras de fosas. Esta labor conlleva un riesgo mortal. Según registros de organizaciones civiles, al menos 30 familiares de personas desaparecidas han sido asesinados en los últimos 15 años.
Solo en 2025, la violencia segó las vidas de buscadoras como Aida Karina Juárez Jacobo en Zacatecas, Teresa González Murillo y María del Carmen Morales en Jalisco, y Sofía Raygoza Ceballos en Zacatecas. Estas mujeres murieron mientras exigían justicia o recorrían campos con palas y varillas, una tarea que también ha marcado la vida de Diana Cantú, quien busca a su hijo Daniel en Coahuila desde 2007.
El informe del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, cuyos datos son administrados por la Comisión Nacional de Búsqueda, indica que entre diciembre de 1952 y marzo de 2026 se han reportado 394,352 personas desaparecidas y no localizadas en México. De ese gran total, 132,477 personas siguen sin ser encontradas.
El desglose demográfico revela que 103,178 son hombres y 28,898 son mujeres. Los mayores casos están en cinco entidades: el Estado de México con 14,675 casos, Tamaulipas con 13,692, Jalisco con 12,698, Michoacán con 7,599 y Nuevo León con 7,262 desaparecidos. Además, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reportó que en 2025 desaparecieron en promedio 34 mujeres cada día.
Como analizó el periodista Óscar Balderas en MVS Noticias con Luis Cárdenas, esta crisis ha alcanzado niveles de deshumanización. Existe una tendencia social a criminalizar a las víctimas para distanciar el dolor, bajo la premisa de que algo habrán hecho. Sin embargo, en esto hay un descarado interés por desviar el origen de la crisis.
Nos hemos acostumbrado a vivir entre noticias de fosas clandestinas y desapariciones forzadas, como si fuera algo que solo les sucede a los demás. Lo cierto es que cualquiera, en cualquier momento, podría convertirse en un número más en un registro oficial.



