Representantes de Estados Unidos e Irán iniciaron este sábado en Islamabad, Pakistán, una serie de negociaciones críticas con el objetivo de alcanzar un acuerdo de paz que ponga fin al conflicto bélico iniciado el pasado 28 de enero. Las conversaciones se desarrollan bajo un clima de profunda desconfianza mutua y cuentan con la mediación del primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif.
La delegación estadounidense está encabezada por el vicepresidente JD Vance, quien viaja acompañado por asesores clave como Jared Kushner y Steve Witkoff. Por su parte, la representación iraní está liderada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, junto al ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi. Este encuentro diplomático ocurre tras una ofensiva lanzada por Israel y Estados Unidos que resultó en la muerte del anterior líder supremo iraní, Ali Jamenei, y gran parte de su cúpula política.
Uno de los principales puntos de fricción en la mesa es la inclusión de Líbano en el alto el fuego. Irán exige que cese la ofensiva israelí en territorio libanés como condición indispensable para avanzar, mientras que la delegación de Estados Unidos sostiene que las hostilidades en un tercer país no deben descarrilar el pacto principal. Asimismo, la seguridad en el estrecho de Ormuz resulta vital para el comercio global; Washington exige su reapertura inmediata y total, mientras que Teherán reclama que se reconozca su autoridad y soberanía para regular el tránsito en la zona.
El plan presentado por Irán incluye diez puntos fundamentales, entre los que destacan el levantamiento de las sanciones internacionales, el retiro de las tropas estadounidenses de la región y el reconocimiento de su derecho al enriquecimiento de uranio. En contraparte, el gobierno de Donald Trump insiste en el desmantelamiento total del programa nuclear y el cese del apoyo iraní a grupos regionales. A pesar de la tregua temporal de dos semanas, la estabilidad en Oriente Medio sigue siendo incierta.



