¡Cuidando a mi tío enfermo pude ver a esa enigmática niña!… Luego, en el cambio de turno, mi hermana también la vio!… ¡Nadie sabía del origen de esa insólita aparición infantil!… ¡Fue un mal presagio para algunos pacientes!
Pedro recuerda que, por falta de otros familiares, accedió a cuidar de la salud de su tío Benedicto, quien fuera internado para su atención médica por un sorpresivo descuido del control en sus medicinas… Los había dejado de tomar.
Nuestro entrevistado manifiesta su preocupación por su tío, quien nunca se casó y, ante la falta de hijos, no había quien estuviera atento de este familiar.
Solicitó permiso en su trabajo y, como no era por mucho tiempo que estaría internado el hermano de su mamá, se vio en la necesidad de cuidarlo mientras se reponía y recobraba la vertical.
Como su tío Benedicto gozaba del respeto y aprecio de toda la familia, su hermana Verónica se ofreció para cubrir el segundo turno en los cuidados del enfermo.
Todo parecía transcurrir con normalidad en ese hospital donde se atendía a empleados federales, cuando una de esas madrugadas en que Pedro estaba a punto de caer en un profundo sueño, con el rabillo del ojo pudo ver la cara de una niña que se asomó en la ventana y luego pasar su figura frente a la puerta de cristal de ese cuarto, donde eran atendidos tres derechohabientes.
Le pareció raro a Pedro ver a esa niña de aproximadamente un metro de estatura y rápidamente se levantó y abrió la puerta para ver a dónde se dirigía esa menor… No alcanzó a divisar hacia dónde se fue… Pero retrocedió de inmediato por la queja de mucho dolor que tenía uno de los otros enfermos.
Ante esta insólita situación, Pedro perdió el sueño y ya permaneció despierto para estar atento por si pasaba de nuevo esa extraña visitante.
Al día siguiente llegó su hermana Verónica para el cambio de turno, a la que le dio las instrucciones para la atención del familiar convaleciente.
Cuando ya estaba en la puerta para retirarse a descansar, llamó a Verónica para comentarle de esa aparición de la niña que pasó frente a la puerta y caminó por todo el pasillo.
Su hermana hizo gestos de sorpresa y extrañamiento porque en esa área no se permiten niños.
Ya entrada la madrugada, esa misteriosa niña volvió a pasar frente a la puerta de cristal y, como Verónica ya estaba enterada por Pedro… Rápidamente corrió a la puerta pensando que la alcanzaría en el pasillo… Pero inútil fue su esfuerzo porque la presencia de esa insólita niña se esfumó de la nada.
Verónica, decidida a tratar de resolver esa «aparición», fue a la Jefatura de Enfermería y lo comentó, pero de las tres enfermeras que ahí estaban de guardia, ¡ninguna hasta ese momento la había visto!… ¡Aunque varios familiares de enfermos ya lo habían reportado!
La hermana de Pedro volvió a su sillón para continuar con el cuidado de su tío Benedicto… Pero susto mayúsculo fue el que recibió Verónica, porque en esos instantes el otro enfermo tuvo una fuerte exclamación de dolor que la impresionó, de tal manera que pegó un salto en el sillón. Con todo este ajetreo, finalmente cayó presa de un sueño pesado.
Antes de que saliera el sol, el ruido y las voces de las enfermeras la despertaron, pues el paciente vecino en el mismo cuarto había dejado de existir y se estaban realizando los trámites legales.
Al llegar Pedro para el cambio de turno, las enfermeras y un doctor dieron un chequeo a don Benedicto, a quien le dieron de alta y fue acompañado por los dos sobrinos.
Quienes creen saber de estos fenómenos paranormales consideran que la aparición de esa misteriosa niña pudo ser un aviso de la muerte o producto de la energía que existe en estos hospitales.
¿Usted ha visto este tipo de entidades en alguna clínica?… ¿Le han contado de estas apariciones cuando ha cuidado a algún enfermito?… ¿Desea usted tener un encuentro como el de este caso?



