¡Espléndido martes!
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@vidal_38
Cuenta la leyenda que Diógenes de Sinope recorría las calles de Atenas a plena luz del día con una lámpara encendida en la mano.
Ante la mirada atónita de sus vecinos, el filósofo respondía con una sentencia que ha atravesado los siglos: «Busco a un hombre honesto». Diógenes no buscaba a un hombre cualquiera; buscaba la virtud en una ciudad que él consideraba sumida en la hipocresía.
Anteayer, Ariadna Montiel asumió la presidencia nacional de Morena y lanzó una advertencia que pretende iluminar los rincones más oscuros de su movimiento: «En Morena los corruptos no tienen cabida».
La declaración no es menor, especialmente en el clima de tormenta que rodea a figuras de ese partido.
Montiel fue tajante al señalar que, rumbo a las elecciones de 2027, quienes aspiren a una candidatura deberán tener una «trayectoria impecable».
Incluso fue más allá, desafiando lo que ha imperado en el pasado: «Si hay certeza de corrupción, el aspirante será descartado aunque haya ganado la encuesta».
Aquí es donde la lámpara de Diógenes toma relevancia. ¿Cómo se define una «trayectoria impecable»? ¿Quién dará el veredicto?
La advertencia de Montiel surge precisamente cuando el partido enfrenta ventarrones por el caso de Rubén Rocha Moya, ex gobernador de Sinaloa acusado de vínculos con la delincuencia organizada.
Diógenes usaba su lámpara para evidenciar que, a pesar del sol, la ceguera moral impedía encontrar la honestidad.
Ariadna Montiel ahora encenderá la suya para intentar que el partido no vuelva a ser engullido por personajes impresentables que suelen colarse en las listas de candidatos bajo el amparo de la popularidad.
En 2027 sabremos si la linterna de Montiel encontró a esos «hombres honestos» o simplemente se quedó sin aceite antes de llegar a las boletas.
La Morralla
En la feria Tabasco 2026 se vive un ambiente de algarabía desbordante cada vez que un artista de renombre se presenta en el teatro gratuito. El pueblo bueno y sabio se divierte y olvida, por unas cuantas horas, penas y aflicciones de la vida diaria… Si mi General Zaragoza viviera se retorcería de amargura al saber que a los franceses malosos ahora se les excarcela y hasta se les pide perdón, aunque sean secuestradores. C’est la vie. ¡Vive la France!.. Sígueme en X: @vidal_38.



