CARTA ABIERTA
Es innegable que el oficialismo atraviesa una etapa crítica donde la cohesión del partido y la gobernabilidad están a prueba. Como muestra hay tres casos que han desatado una serie de especulaciones sobre complicidades y encubrimientos.
Un foco es Rubén Rocha Moya, contra quien Jorge Romero Herrera, dirigente del PAN, y el legislador Elías Lixa presentaron una solicitud de juicio político en la Cámara de Diputados. Acción Nacional exige su separación definitiva tras las acusaciones de Estados Unidos sobre nexos criminales, situando a la administración de Claudia Sheinbaum ante un dilema.
Si el gobierno morenista decide no entregarlo, arriesga una ruptura con Donald Trump; si opta por procesarlo en México, hay riesgo de fracturar la unidad de la Cuarta Transformación. Este escenario, que también involucra al senador Enrique Inzunza, puede colapsar el control del movimiento antes de las elecciones de 2027.
Simultáneamente, el caso internacional del contralmirante Fernando Farías Laguna en Argentina añade presión. Detenido bajo el gobierno derechista de Javier Milei, ayer fue clasificado como un preso de alto riesgo que enfrenta su extradición. El exmando es señalado como un testigo de peso en la red de huachicol fiscal que operaba en coordinación con funcionarios y miembros de las fuerzas armadas.
Ha trascendido que el detenido teme por su vida en México y busca negociar su estatus como testigo protegido para entregar información sobre los operadores de más alto nivel que dirigen el robo de combustible. Esta revelación de nombres comprometería a pesos pesados, debilitando la estructura de poder.
También, el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos expone una crisis que el Estado ya no puede ignorar. Andrea Viviana Pochak y Tania Reneaum presentaron un diagnóstico que cifra en más de 128,000 las personas desaparecidas, denunciando una connivencia profunda entre el crimen organizado y agentes estatales. La CIDH advirtió sobre niveles de impunidad que resultan inadmisibles en cualquier democracia.
Morena no enfrenta una conspiración externa, sino la consecuencia de sus propias alianzas y omisiones.
La disyuntiva entre proteger a Rubén Rocha o ceder ante la presión de Donald Trump, el temor de Fernando Farías que amenaza con desnudar la red del huachicol, y la contundencia de Derechos Humanos sobre la complicidad Crimen-Estado, son harina de un mismo costal.
Son las grietas de un sistema que ahora enfrenta el costo de su supervivencia política.



