President Donald Trump monitors U.S. military operations in Venezuela, from Mar-a-Lago Club in Palm Beach, Florida, on Saturday, January 3, 2026. (Official White House Photo by Molly Riley)
CARTA ABIERTA
La presencia de la Agencia Central de Inteligencia en México es una realidad permanente que ahora se adapta a la persecución de los cárteles. Según lo expuesto por el experto en seguridad David Saucedo en una entrevista con Adela Micha, esta agencia ha operado en México desde la Guerra Fría. En aquel entonces, su labor se centraba en el monitoreo del espionaje soviético, llegando a contar con informantes del nivel del expresidente Luis Echeverría.
Sin embargo, ahora la prioridad es el combate directo a los cárteles de la droga bajo la etiqueta de organizaciones terroristas internacionales. Este cambio de estrategia con Donald Trump ha otorgado a la agencia facultades amplias para el uso de fuerza letal.
Están los casos como el operativo contra El Mencho y, recién, el ataque con coche bomba en Tecamac. Este último evento es descrito como un asesinato quirúrgico con precisión de relojería, una firma característica de la sección de operaciones especiales de la CIA. Este tipo de tácticas recuerda las intervenciones contra Nicolás Maduro o la localización de Osama Bin Laden.
La postura de la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido la negación. David Saucedo sugiere que el desmentido inmediato de Omar García Harfuch responde a un manejo de crisis para evitar una colisión diplomática. No obstante, tras bambalinas parece existir una negociación compleja. Se reporta que la mandataria está revisando con las autoridades estadounidenses una lista de personajes a ser procesados, tratando de equilibrar las exigencias externas con la estabilidad de su gabinete y sus alianzas políticas.
En esta lista de posibles objetivos figuran nombres de alto peso político y militar. La presión también se extiende a nivel estatal, con casos como el de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, cuyo proceso de desafuero es una jugada política de Morena para ganar terreno en el norte, evocando el desafuero de Andrés Manuel López Obrador orquestado por Vicente Fox.
Mientras tanto, las negociaciones de Iván Guzmán Salazar, Alfredo Guzmán Salazar y Joaquín Guzmán Salazar, conocidos como los chapitos, muestran un intento de estos por salvar su pellejo para ser testigos colaboradores en EE.UU.
La sombra de la CIA y la posible colaboración de más testigos, como lo ha solicitado El Chapo Guzmán desde prisión según informes del periodista de investigación Luis Chaparro, indican que hay una estrategia de seguridad binacional pragmática. Si la Central de Inteligencia actúa en nuestro país, es porque quizá sea parte de un acuerdo que busca mantenerse ajeno al público.



