CARTA ABIERTA
La presidenta ha buscado marcar una línea respecto a las declaraciones de Donald Trump sobre México. Debido a que el mandatario estadounidense percibe un narcogobierno en nuestro país, ella señaló en la mañanera del lunes que, si bien él sostiene esa versión de manera pública, jamás la ha señalado directamente a ella en sus conversaciones privadas. Esta postura deja entrever que la embestida judicial del norte no parece estar dirigida contra la titular del Ejecutivo, sino que busca otros objetivos dentro de la herencia del gobierno anterior.
Lo cierto es que la situación de Ruben Rocha Moya parece acercarse a un punto de quiebre. Diversos analistas consideran que su extradición a los Estados Unidos es solo cuestión de tiempo, dado que el costo político para Sheinbaum por mantener el respaldo se ha vuelto elevado. No obstante, su entrega no sería el fin de las tribulaciones para la 4T, sino el inicio de otra fase crítica. Lo que el gobernador con licencia pueda revelar ante los tribunales tiene el potencial de impactar a personajes de gran peso en Morena.
Esta presión, real, se intensifica ya que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha pedido a sus fiscalías federales triplicar las acusaciones contra políticos mexicanos vinculados con cárteles de la droga. El subprocurador Aakash Singh habría solicitado incluso fincar cargos por terrorismo, sin importar la molestia que esto cause al gobierno mexicano.
Ante este panorama, Claudia está ante otra oportunidad para definir su propia ruta de gobierno y romper con los lazos que la atan a compromisos del pasado, sabiendo que ella no es un objetivo de la administración Trump. Sin embargo, esto requeriría un rompimiento con Andres Manuel Lopez Obrador, cuyas consecuencias dentro de la cuarta transformación aún no están del todo claras.
Y es que dentro de la crisis por el caso Rubén Rocha, resurgen las dudas sobre el paradero real de Enrique Inzunza Cazarez. Aunque el legislador ha utilizado sus redes sociales para asegurar que permanece en Sinaloa, los analistas desconfían sobre la veracidad de estos mensajes al carecer de pruebas de vida. El periodista Victor Hugo Arteaga sugiere que Inzunza podría haber cruzado ya la frontera para negociar, tal como hicieron Gerardo Merida Sanchez y Enrique Diaz Vega.
Mientras tanto, Ariadna Montiel ha intentado calmar la tempestad, advirtiendo que para los comicios de 2027 se cuidarán los perfiles “intachables” de los candidatos para evitar que el nepotismo y la corrupción sigan minando la credibilidad del partido. En el oficialismo esperan que esta medida no haya llegado demasiado, demasiado, tarde.



