CARTA ABIERTA
La presidenta buscó despejar el panorama alrededor de Andrés Manuel López Obrador. Frente al libro del exembajador estadounidense Ken Salazar, que sitúa al exmandatario con miedo por las posibles confesiones de Ismael “El Mayo” Zambada en los Estados Unidos, Claudia Sheinbaum desplazó ayer lunes el foco hacia otro terreno: la soberanía nacional.
Claudia dio a entender que la actuación de fuerzas estadounidenses en la captura del capo fue la verdadera fuente de la fricción del entonces presidente AMLO con Ken Salazar, borrando cualquier sospecha sobre vínculos entre funcionarios mexicanos y el crimen organizado. Mientras el libro del exdiplomático sugiere una preocupación en Palenque, Palacio Nacional traslada el conflicto hacia una cuestión de protocolos y respeto al Estado mexicano.
Sheinbaum establece que la pausa en la relación AMLO-Salazar respondió a la omisión de información de EE.UU. y la falta de coordinación durante la captura del capo (en la presidencia demócrata de Joe Biden), desmintiendo las supuestas confidencias de ese empresario, apodado «El Susurrador», quien podría ser, entre otros, Alfonso Romo o Carlos Slim.
La apuesta de Sheinbaum es desvincular a López Obrador de cualquier nexo ilícito y concentrar la narrativa en la defensa de la autonomía nacional. Sin embargo, la publicación íntegra del libro de Salazar deja la puerta abierta a nuevas informaciones. Cada página inédita puede ser un arma de dos filos para el sistema.
La revelación de más detalles sobre las dinámicas de poder en el sexenio anterior podría sacudir los cimientos del poder político mexicano si los contenidos apuntan hacia pesos pesados del oficialismo. Por ahora la presidenta protege la imagen de su antecesor.
Ahora bien, la publicación previa de una parte del libro (en el diario conservador Reforma) podría igual ser un mensaje de la Casa Blanca, ya que viene de un diplomático demócrata, no republicano, que fue cercanísimo al tabasqueño y que por lo tanto lo conoció bien. Es decir, se estaría dando a entender que ya no es sólo Trump quien hace fuertes acusaciones contra los cárteles y sus nexos políticos.
: LA RÚBRICA
La recepción del pato Merlín en Palacio Nacional ilustra la gestión de la agenda pública. Sheinbaum abrió las puertas a una mascota que es tendencia en el Mundial de fútbol, bajo el argumento de la atención humanista hacia la familia cuidadora. Esta puesta en escena en la conferencia matutina responde a una narrativa construida sobre la viralidad y el carisma de Merlín. La dueña de la mascota formalizó el registro del nombre y la imagen del ave ante el Instituto mexicano de la Propiedad Industrial; y bueno, la simpática figura genera cercanía y distracción frente a los conflictos del día a día.

