EL ANTÍDOTO
Indignación generalizada de los habitantes de la colonia Bosques de Saloya al observar cómo fueron derribados de su parque principal cinco árboles sanos y frondosos con más de 50 años de edad, entre ellos una ceiba, cuyo derribo está penado según la ley.
NINGÚN COLONO FUE CONSULTADO
De forma autoritaria, el mencionado edil Roberto Ocaña Leyva, postulado por el Partido del Trabajo (PT), mandó a talar los árboles para dar paso a una glorieta con una fuente representada con un pejelagarto, lo que a todas luces es una obra inútil que causará muchos problemas a la circulación vial que de por sí ya es caótica en horas pico; por cierto, ningún colono fue consultado.
LA COLONIA SE CAE A PEDAZOS
Mientras el edil Ocaña Leyva invierte el dinero del pueblo en la mencionada obra, la colonia entera se cae a pedazos con las principales avenidas llenas de hoyancos y baches, con fugas de agua y drenajes colapsados por doquier, con camellones llenos de inmundicia adjuntos a basureros al aire libre.
COMO ANIMALITOS
Para llevar a cabo su «obra maestra», los vendedores ambulantes de alimentos que se ubicaban en la parte frontal del parque fueron reubicados en una zona federal de la CFE en la avenida de las Torres, también llena de baches y enormes hoyos con sus respectivos basureros al aire libre que contaminan los alimentos.
SE NECESITAN GOBERNANTES CON SENTIDO HUMANO
Pocos son los gobernantes en el país que llevan a cabo obras y programas que benefician a sus habitantes; la mayoría hacen y deshacen a su antojo mientras que los ciudadanos pensantes ven con impotencia cómo es destruido su patrimonio ecológico, histórico y cultural. ¿Hasta cuándo? Así que… Usted dirá.

