¡Espléndido sábado!
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Ahora que el calendario electoral aprieta, las bendiciones de las dirigencias partidistas están por caer y los ingleses son tema nacional por el encuentro de fútbol de mañana entre México e Inglaterra, vale la pena asomarse al espejo de la alta política reflejada en la serie The Crown.
En un pasaje clave, ya compartido en otras ocasiones en este espacio, la Reina Isabel II intenta romper las reglas de la Corona para imponer, ante la jubilación de su experimentado Secretario Privado, al Secretario Junior, haciendo a un lado al siguiente en el escalafón.
Disfrutemos el diálogo de extraordinario aprendizaje:
-Escucha esto Tommy, la mejor manera de decirlo es que prefiero a Martin- expone con firmeza la monarca al secretario saliente quien había propuesto elegir al Secretario Senior, el sucesor natural.
-Y está en todo su derecho, señora, pero eso sería un error- le responde.
-¿Y por qué lo sería?
-Aquí hay una forma de hacer las cosas, un orden que se desarrolló con el tiempo, con las generaciones… Y la individualidad de la Casa de Winsor, cualquier cambio en hacer las cosas, no debe apoyarse. Resulta en grandes catástrofes como la abdicación.
-La abdicación al trono y elegir a mi Secretario Privado son cosas difíciles de comparar…
-Estoy en desacuerdo. Trabajé con su tío (el Rey Eduardo VIII). Como sabe, son las pequeñas cosas las que arruinan todo. Haz lo incorrecto una vez y es sencillo volver a hacerlo, haz algo individualista una vez y es sencillo repetirlo.
En el caso de su tío, comenzó con querer usar el Palacio de Buckingham como la oficina y la Casa de York como su hogar.
Después dejó de ir a la iglesia. Despidió a cortesanos que trabajaron con su padre en favor de jóvenes aduladores y suplicantes.
Por supuesto nadie vio que venía la abdicación, pero el ego, la terquedad, el individualismo y la putrefacción habían comenzado.
-Martin y yo nos entendemos. Me hace sentir como tener un aliado, un amigo- confiesa la reina.
-Señora… el siguiente en la línea, el superior de mis dos sustitutos y el heredero natural es Michael.
-Su hombre…
-El hombre adecuado. Pero como siempre la última palabra es suya, señora.
Al final, la monarca decide nombrar a Michael, el Secretario Senior, como su Secretario Privado.
Sabia virtud decantarse por el hombre adecuado para la posición.
Lecciones de política, de madurez y sensatez.
¿Elegirán los partidos a los candidatos idóneos por encima del ego, terquedad e intereses individualistas?
Pronto se sabrá.
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