CARTA ABIERTA
La encuesta de junio de Demoscopia para el periódico La Jornada Estado de México revela que Yolanda Osuna sigue con una sólida aprobación ciudadana. Según los datos recopilados, la alcaldesa de Villahermosa obtuvo una calificación aprobatoria del 55.4%, quedando en la cima del ranking de alcaldes de Tabasco.
El estudio muestra que el desempeño de la alcaldesa morenista ha mantenido una tendencia positiva a lo largo de su gestión. El «tracking mensual de aprobación» ilustra una trayectoria ascendente en la aceptación popular, un reconocimiento generalizado a su labor.
En segundo lugar del ranking se ubicó Gaspar Díaz, alcalde de Macuspana, con una aprobación del 53.1%. Le siguieron Euclides Alejandro, alcalde de Cárdenas (51.2%), Mari Luz Velázquez, alcaldesa de Huimanguillo (50.3%) y Ovidio Peralta, alcalde de Comalcalco (49.7%), todos ellos también de Morena.
La encuesta se basó en entrevistas telefónicas a 1000 personas mayores de 18 años de todos los niveles socioeconómicos y regiones de los municipios de Tabasco.
Los resultados de esta medición reflejan una opinión pública favorable hacia la administración de Osuna en Villahermosa. Su posicionamiento como la alcaldesa mejor evaluada de Tabasco indica un respaldo a sus políticas y acciones de gobierno.
Esta información es relevante tanto para la ciudadanía tabasqueña como para el análisis político, porque permite conocer la percepción que los habitantes tienen sobre el desempeño de sus autoridades locales.
: LA RÚBRICA
El poder rara vez espera el nombramiento oficial. Y esto parece estar haciendo Erubiel Alonso, quien sin ser el dirigente estatal de Movimiento Ciudadano, actúa como si lo fuera. La presidenta del partido sigue siendo Karla Rabelo. Eso dicen los estatutos. Pero la percepción es otra: que el verdadero operador, vocero, estratega y hasta negociador es el ex priista que hace apenas unos meses cambió de camiseta con la venia de Alejandro «Alito» Moreno. Si alguien dudaba de sus aspiraciones, sus propios actos se han encargado de disipar cualquier sospecha. Primero vino el madruguete. Mientras Karla guardaba prudencia sobre el llamado de Humberto de los Santos Bertruy para construir un frente opositor rumbo a 2027, Erubiel salió a responder en nombre de Movimiento Ciudadano. No habló como diputado federal, sino como jefe político del partido. Declaró que «todos son bienvenidos» y que la única alianza será con el pueblo. Una definición que, por elemental lógica política, corresponde anunciar a quien dirige el instituto político naranja, no a un advenediz recién llegado. Después decidió cambiar la línea discursiva al partido. Sin consultar a nadie —o al menos sin que se conociera una postura oficial— afirmó que Movimiento Ciudadano ya no es “oposición”, sino una “alternativa”. No es un matiz, es una definición de identidad política. Y nuevamente fue él, no Karla, quien fijó el rumbo. Vaya, vaya. Por si faltaran pruebas del ‘golpe de Estado’, también comenzó a tejer relaciones políticas por cuenta propia. La fotografía difundida junto al dirigente estatal del PRD, Rafael Acosta León, acompañada del amistoso «¡Con mi cuate Rafa Acosta!», confirma que le hace sombra a la dirigencia formal, buscando destacar para restarle protagonismo o autoridad. En política nadie publica encuentros inocentes. Las imágenes envían mensajes. Y el mensaje fue claro: Erubiel ya explora entendimientos con otras fuerzas mientras la dirigente aún no fija una postura oficial. El problema no es que tenga iniciativa. Toda organización necesita cuadros activos. El problema aparece cuando esa iniciativa termina haciendo sombra a la jefa, moviéndole el piso, saltándose la línea de mando y ocupando espacios de decisión que no le corresponden. Poco a poco se configura una disidencia interna encabezada por quien tiene una historia plagada de traiciones. Karla Rabelo aún conserva el cargo. Lo que empieza a perder es algo más difícil de recuperar: la autoridad política.

