VOCES AL VIENTO
Esas 40 denuncias presentadas ante la Secretaría de Movilidad de Tabasco por el pésimo servicio que proporcionan taxis y combis de Villahermosa y sus colonias, como consecuencia de la nueva tarifa del transporte urbano, me parecen pocas: primero, porque es un fenómeno social que afecta al cien por ciento de los usuarios; y segundo, porque como las quejas se presentan ante la misma acusada, pues existe poco interés en su atención.
Esta cifra dada a conocer por Movilidad viene siendo un pequeño “tápale el ojo al macho”, porque la verdad es que la bronca es grande; las anomalías en esa institución aparecieron desde sus inicios en los últimos meses del año, cuando tomó posesión el actual gobierno. Aunque también debemos reconocer que es un lastre viejo que ya se venía cargando.
Anda tan mal esa dependencia que todavía hace pocos meses el gobernador, don Javier May Rodríguez, tuvo que intervenir personalmente para que no creciera la bronca, pues descubrió que 14 o 15 ejecutivos de esa institución hacían negocios turbios con la venta de concesiones y placas del transporte urbano. Este fue un caso que concluyó con la renuncia de todos, pero sin ningún castigo: solo acusados de “pérdida de confianza”. Hoy andan por ahí disfrutando del buen billete y, más que nada, de magnífica salud.
Finalmente, me atrevo a sugerir que la Secretaría de Movilidad del Gobierno de Tabasco establezca módulos de esa dependencia en zonas estratégicas para que los usuarios inconformes presenten ahí mismo su denuncia y, de esta manera, evitarles el engorroso trámite de asistir a las oficinas del Órgano Interno de Control de la SEMOVI o a la Fiscalía Anticorrupción Estatal, como sugiere el jefe mayor de esa institución, Rafael Elías Sánchez Cabrales, quien, según reconoció, ignoraba lo que estaba ocurriendo allá por el mes de junio pasado cuando dijo que “fue un hecho muy sonado en el estado, inclusive fuimos objeto de muchos señalamientos…”. La SEMOVI requiere de forma urgente, no de un político, sino de un profesional en vialidad.

