¡Nunca me había pasado algo igual como esta terrorífica experiencia!… ¡Fueron momentos de terror vividos en la habitación!… ¡La magia de ese pueblo se convirtió en una pesadilla!
Conmovido e impactado por aquella noche de terror que vivió en aquel hotel, el señor Gustavo no termina por asimilar lo que le sucedió en aquella madrugada por aquellos rumbos de la sierra tabasqueña.
En los momentos de volver a los recuerdos donde fue él su propio protagonista de esta enigmática historia, le cuesta trabajo relatar la espeluznante película de terror y suspenso vivida.
El señor Gustavo es un masculino joven que rebasa apenas la cuarta década, que además tiene ese gran espíritu de practicar deportes de resistencia y cultiva su cuerpo participando en eventos deportivos de recorridos masivos en diferentes lugares… Dentro y fuera de la entidad.
Se ha caracterizado por practicar diferentes deportes, pero desde hace algunos años se ha inclinado por los maratones, a manera de darle el tiempo correcto a todo su cuerpo con este tipo de carreras de varios kilómetros, en terrenos planos o montañas.
Su afición por estas actividades sanas y recreativas le permite contar con buena resistencia física, mental y laboral, porque disfruta estas competencias a las que se ha adaptado en buen plan.
Pero don Gustavo, después de hacer un recorrido por su trayectoria deportiva, de nuevo fue al tema que lo tiene impactado sobre aquella estancia previa a su participación atlética del día siguiente.
Manifiesta nuestro entrevistado que, después de hacer un chequeo por el pueblo, adquirió artesanías y productos de la región, para luego instalarse en la habitación del hotel.
Cabe destacar, comenta don Gustavo, que los contados hoteles de este hermoso y pintoresco pueblo son precisamente casas antiguas o haciendas, donde sus propietarios las han transformado para hospedaje de los visitantes.
Asegura que, al caer la noche, disfrutaron de las bellezas nocturnas como lo es el parque y los paseos de las respetables familias que conservan este lugar como patrimonio natural y colonial.
En la madrugada, don Gustavo despertó súbitamente al escuchar ruidos en el interior del cuarto… ¡Agudizó los oídos y escuchó perfectamente que ese misterioso sonido casi imperceptible provenía de un sofá de mimbre!
Ese mueble producía un pequeño ruido a manera de deslizamiento de uñas de la mano sobre ese material tejido hecho artesanía.
Dada la tranquilidad pueblerina, casi todos los ruidos de la naturaleza podían ser escuchados fácilmente.
Pero la situación con don Gustavo iba en aumento, ¡porque ese sonido en el sofá de mimbre cambió de lugar!… ¡Ahora fue en otro mueble!… ¡Luego en una mesita!… ¡Después en el cabezal de la cama!
¡Ese sonido del contacto de uñas de manos podía escucharse en varias piezas!… ¡Giraba en el cuarto! Por tanto, prefirió encender la lámpara de la habitación para ver con sus propios ojos lo que estaba sucediendo y qué producía el ruido.
Aún así, con la estancia iluminada… ¡Seguía escuchando ese sonido y ya estaba totalmente despierto!… ¡No era un sueño!… ¡Era una espeluznante realidad que estaba viviendo en un lugar desconocido!
Ya cansado y consultando su celular, eran ya las 4 de la madrugada, el sueño lo venció y cayó muy pesado por la impresión, pues no quería dormir sino descubrir el misterio que le producía escalofríos y terror.
Cuando pasaron unos 25 minutos y dormía a plomo… ¡Un brusco movimiento en la cama lo despertó muy agitado!… ¡Le movieron la cama!
Ya no pudo descansar ni cerrar los ojos… ¡Se la pasó en vela!… ¡Despierto!
No sabe de qué forma pudo aguantar y, mirando la claridad del amanecer, hizo ejercicios y se bañó para estar preparado para la competencia, en la cual hizo todo su esfuerzo pero «algo» le impedía dar todo al cien. ¡Estaba desvelado y sus energías no respondían de la forma acostumbrada!… ¡Algo disminuía su rendimiento y, haciendo un esfuerzo sobrenatural, pudo terminar el recorrido! Al concluir las actividades volvió a la capital, pero no olvida esa amarga experiencia de totales escalofríos.
Quienes creen saber de estos fenómenos paranormales consideran que, por ser casas antiguas y al convertirse en hospedaje, hay energías residuales en el ambiente… O de plano… Esas «entidades» se sintieron invadidas en su entorno y los rechazaban.
¿A usted le sucedió lo mismo en un hotel de pueblo?… ¿A usted le gustan este tipo de experiencias escalofriantes?

