CAPICÚA
Ha llegado el momento de limpiar su gabinete para Javier May.
Fernando Morales Mateos, primer maestro en derecho electoral por la UJAT.
SALIDA.- Son muchos años ya los que nos hacen recordar aquel aciago 2 de octubre que marcó no a una, sino a muchas generaciones. Parecía inconcebible que el país pacífico, pujante y alegre que teníamos hasta entonces fuera a sufrir un genocidio de ese tipo, solo comparado con los «gorilatos» que brotaban en otros países, especialmente de América Latina. Pero el tiempo, el sabio Cronos, va poniendo las cosas en su lugar, y sabemos que el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz sufrió la obnubilación en su gobierno y finalmente asumió, como debía ser, la responsabilidad de los deleznables hechos.
Y no podemos olvidar que detrás de la matanza de Tlatelolco siempre estuvo Luis Echeverría Álvarez, un mal que duró 100 años y que nosotros sufrimos en su gobierno populista y tendencioso. Echeverría jugó a ser Dios y alentó grupos supuestamente antagónicos cuando —ahora lo sabemos— él mismo obedecía a la perversidad de la CIA; de ahí hay que partir para deducir todos sus perversos planes que afectaron a México para siempre.
CIERRE.- Y sí, fue desde entonces que el país torció su rumbo. De ser la promesa para convertirse en una potencia, vinieron gobiernos no solo populistas como el de LEA, sino el frívolo e irresponsable de López Portillo, la incapacidad de Miguel de la Madrid para detener esa caída libre y muchas calamidades más que parecen una pesadilla. En la noche de los tiempos, México habrá de luchar con todo para retomar, de alguna manera, esa grandeza perdida en el mesianismo de algunos de sus líderes. La lucha no termina porque el hecho ha sido consignado en la historia que se sigue escribiendo, y vamos a otro momento clave en 2027; esperemos buenos resultados.
DOBLE SEIS.- Un tercio del sexenio de Javier May ha transcurrido ya y el balance indica que ha sido un inicio difícil, con muchos factores en contra. Al parecer, sus aliados no se manifiestan como tales, porque no basta con “echarle porras” y no escatimar elogios, sino demostrar con hechos una forma efectiva de comprometerse con su proyecto y apoyarlo, aportando mejoras de ser posible. Dicen que mucho ayuda el que no estorba; es decir, quienes no se quieran arriesgar, mejor que se hagan a un lado y den paso a quienes sí tengan ganas de trabajar y aportar soluciones.
No se puede negar que los esfuerzos por la seguridad han sido uno de los principales empeños de May Rodríguez y hay resultados al respecto.
Por otro lado, en México, uno de cada 20 jóvenes de 18 a 24 años ni estudia ni trabaja, y eso es parte de lo que perdimos: nuestra generación se empleaba para aprovechar el tiempo, pero no había apoyos y menos sin actividad.
Ya es octubre y, con el inicio del proceso electoral, veremos el retorno de los brujos; aquellos que alguna vez fueron «vacas sagradas» en sus respectivos partidos vendrán a ver qué pescan en este mar nada calmo.
Para finalizar, hay que resaltar al primer maestro en derecho electoral de Tabasco, Fernando Morales Mateos, quien ha ocupado escaños en varias ocasiones pero no se quedó viviendo de glorias pasadas, sino que ha conseguido la maestría en una materia de la que adolecemos en el estado. Si bien hay mucha gente con oficio en los órganos electorales, ninguno ostenta estos blasones en su currículum. Ojalá se sepa valorar el esfuerzo hecho por Fernando.

