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CARTA ABIERTA
El Instituto Mexicano del Seguro Social, una de las instituciones más importantes a lo largo de la historia, atraviesa una de sus crisis más profundas.
Lo que durante décadas fue la columna vertebral de la salud pública y la garantía de protección social para el pueblo mexicano, sufre una grave parálisis operativa que pone en riesgo la vida y el bienestar de millones de personas.
Rafael Soto Cruz, enfermero del Hospital de Cardiología del Centro Médico Nacional Siglo XXI y vocero de los trabajadores disidentes, ha tildado de raquítico y una burla el incremento salarial del 8 por ciento anunciado por el director general del organismo, Zoé Robledo, dividiendo la oferta en un 4 por ciento directo al salario tabular y un 4 por ciento para ayuda de renta.
Sin embargo, como han denunciado los propios empleados, la problemática va mucho más allá de las demandas salariales.
El IMSS enfrenta un déficit que sofoca a sus hospitales: hacen falta miles de médicos y enfermeros, y las clínicas carecen de lo más básico para atender a la población.
En el día a día hospitalario hay faltas de insumos básicos como gasas, jeringas, sueros, medicinas básicas y hasta guantes.
Zoé Robledo ha mostrado una evidente incompetencia para manejar una institución tan vital como esta en la vida de los ciudadanos.
Y es que el funcionario busca maquillar las carencias mediante discursos de modernización digital y herramientas tecnológicas.
Pero frente a las explicaciones sobre los trámites burocráticos, la representación obrera ha señalado que las aplicaciones en los celulares y computadoras no sustituyen al personal ni a los insumos médicos. Hacen énfasis en lo que de verdad importa: duplicar, al menos, el presupuesto a la atención de la salud.
Esta profunda crisis afecta a más de setenta millones de derechohabientes y castiga a las familias de más bajos ingresos, para quienes el Seguro Social es la única vía de acceso a la atención médica.
Estamos ante otra institución histórica que parece destinada a su deterioro y eventual destrucción. Por si algo faltara en el país.
:LA RÚBRICA
La Federación Internacional de Derechos Humanos solicitó a la ONU escuchar a las familias que buscan a sus desaparecidos. La novedad es que el caso llegó a la Asamblea General tras activarse el artículo 34 por la grave situación, donde existen más de 130 mil personas desaparecidas en México. Esta postura se dio a conocer desde Saltillo, Coahuila, donde Jimena Reyes, representante de la Federación de Derechos Humanos, exigió que el gobierno mexicano acepte ayuda internacional para investigar la complicidad de autoridades con criminales. Este hecho muestra que los desaparecidos siguen generando preocupación mundial.

