La vida es hermosa, disfrute cada instante, aproveche la oportunidad.
Siembre un árbol en honor a quienes ya no están con usted
Un mundo de encaminadores de almas se observa en las redes sociales, muy preocupados por sus semejantes que decidieron celebrar el tradicional Día de Muertos y Halloween, advirtiéndoles que esto es adorar al demonio y que ni ellos ni sus hijos estarán protegidos ni salvos por Dios; de risa, ¿verdad?
ANTES DE SUGERIR, HAY QUE MIRARSE AL ESPEJO E INVESTIGAR
Antes de estar espantando a la gente con el «petate del muerto», los sugerentes deben mirarse al espejo y autoanalizar su comportamiento para excluirse del famoso «come santos y defeca diablos», amén de documentarse sobre la historia de estas celebraciones que se han llevado a cabo desde hace siglos, como el Halloween, con 2 000 años de antigüedad, y el Día de Muertos, con raíces milenarias, que nada tienen que ver con el señor Chamuco.
UN POCO DE HISTORIA EN AMBAS CELEBRACIONES
Halloween se inició hace más de 2 000 años con los antiguos pueblos celtas en las islas británicas e Irlanda, quienes celebraban una festividad llamada Samhain entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre para marcar el final de las cosechas y el inicio del invierno. Los celtas creían que esa noche la frontera entre el mundo de los vivos y el de los espíritus se volvía muy delgada.
LLEGÓ A EE. UU. POR MIGRANTES IRLANDESES
En el siglo VIII (año 700 d. C.), para sustituir las fiestas paganas, el papa Gregorio III trasladó el Día de Todos los Santos al 1 de noviembre. La noche anterior (31 de octubre) pasó a llamarse All Hallows’ Eve (Víspera de Todos los Santos), de donde viene la contracción Halloween. Esta celebración llegó a Estados Unidos en el siglo XIX (años 1800) por medio de los migrantes de origen irlandés y escocés, donde evolucionó con el tiempo hasta convertirse en la celebración popular y comercial actual por mera diversión y consumismo; nada tiene que ver con Mefistófeles.
EL DÍA DE MUERTOS
El Día de Muertos posee una raíz de más de 3 000 años que combina tradiciones de los pueblos prehispánicos de Mesoamérica —como los mexicas, mayas y purépechas—. Tras la conquista, estas costumbres se fusionaron con la religión católica, adaptando el 1 de noviembre como el Día de Todos los Santos (dedicado a los niños o «angelitos») y el 2 de noviembre como el Día de los Fieles Difuntos (dedicado a los adultos). De esta fusión de más de cinco siglos nació la tradición con las fechas actuales y, se repite, nada tiene que ver con Satanás.
¿POR QUÉ SE CELEBRA?
Se cree que durante estos días las almas de los difuntos regresan de manera temporal al mundo terrenal para convivir, ser recordadas y compartir los alimentos y bebidas que se les colocan en los altares u ofrendas. A diferencia de otras culturas, donde la muerte se vive solo con dolor o temor, la tradición mexicana la abraza como una etapa natural del ciclo de la vida; es una continuación del viaje y una oportunidad para mantener viva la memoria de quienes partieron. ¡No se deje engañar y disfrute nuestras fiestas y tradiciones! Así que… Usted dirá.


