CARTA ABIERTA
La postura de la presidenta Claudia Sheinbaum frente a los resultados de las elecciones de medio término en Estados Unidos, donde Donald Trump sufrió un auténtico descalabro ante los demócratas, refleja un marcado contraste entre el discurso diplomático formal y la política real interna de su movimiento.
En el plano público, la mandataria optó por la mesura institucional. Al definir los comicios como la expresión soberana de la «voluntad del pueblo estadounidense» y apelar a la prudencia bajo la premisa de «hay que esperar», la jefa del Ejecutivo evitó posicionar a su administración en una lógica de confrontación con la gestión republicana.
Su única manifestación directa de agrado se acotó al ámbito del paisanaje. Al destacar las victorias Xavier Becerra y Gina Hinojosa en las gubernaturas de California y Texas, encauzó la lectura oficial hacia el avance de la representación mexicano-estadounidense en el vecino país.
En realidad, la prudencia de Palacio Nacional es como como un freno ante un clima de júbilo indiscutible en el rancho de Palenque, donde ahora hay un expresidente más fortalecido en lo político, en la coyuntura de las elecciones intermedias de 2027.
Lejos de la contención diplomática de Sheinbaum, en la lectura de Morena la victoria demócrata en el Congreso es un alivio directo frente a las presiones unilaterales, amenazas de incursión militar para combatir al crimen organizado, los aranceles arbitrarios, y el riesgo de extradición de pesos pesados de la política mexicana. Es, también, un duro golpe a la oposición mexicana que apoya las políticas de Trump.
En la 4T se espera allá un contrapeso legislativo que frenará el unilateralismo de la derecha conservadora estadounidense, abriendo cauces para una negociación más equilibrada de ahora en adelante.
Es decir, mientras el mensaje presidencial cuida los marcos de la diplomacia formal y celebra el avance de personajes de origen mexicano, en el ala dura del oficialismo hay una satisfacción profunda al prever a un presidente Trump más débil, alejado del peligro de poner en riesgo al régimen lópezobradorista y a los políticos más influyentes del régimen.
: LA RÚBRICA
Diversos informes consulares indican que Beatriz Gutiérrez Müller ya tiene la nacionalidad española, alcanzada con trato preferente. La ironía es ineludible: la misma historiadora, señalada como autora intelectual de la carta que la presidencia de López Obrador envió a España exigiendo disculpas por los agravios contra pueblos originarios en la conquista, hoy adopta la ciudadanía del reino cuestionado.


