Franja Sur
El 02 de mayo de 2019 el Congreso del estado de Tabasco aprobó las reformas a la Ley de Protección Ambiental, así como la Ley para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos del Estado de Tabasco, la que entró en vigor a partir del primero de enero de 2020.
Por esas fechas el gobierno del estado y el Congreso presumieron que las modificaciones “coloca a Tabasco como el primer estado en prohibir el uso de unicel para servir alimentos y bebidas; además de prohibir a tiendas departamentales, de auto servicio o comercios la entrega de bolsas de plásticos que no sean biodegradables de manera gratuita a los consumidores”.
Si usted leyó bien anote que hablan de que sí pueden entregar bolsas que sean biodegradables de “manera gratuita”, mandato que se pasan por al arco del triunfo las tiendas de auto servicio y otras, y, el tema de las bolsas se ha vuelto otro gran negocio para los empresarios, lo mismo que un duro golpe para los bolsillos de las familias y nadie dice nada.
El asunto surgió con motivo de contribuir en las acciones a fin de disminuir la contaminación del medio ambiente prohibiendo el uso de las bolsas de plásticos, así como popotes y otros utensilios de plásticos. Pero quien o quienes diseñaron la ley no pensaron o no les importaron los daños colaterales, pues resulta que no obligaron a los comercios a sustituir y entregar de manera gratuita las bolsas de plásticos biodegradables, que ya las hay pero… las venden.
Resulta que apenas se reformaron las leyes, la gente, las familias tuvieron que empezar a comprar las bolsas que pusieron en venta los comercios, las tiendas de auto servicio, principalmente. Primero con un costo de 10 pesos, luego le subieron el precio a 14, después a 15 pesos y hoy hay hasta de 26 pesos.
Las tiendas Chedraui, Wal-Mart y Soriana aprovecharon el tema de salvar al planeta que, les puso en bandeja de plata el gran negocio de las bolsas, pues regularmente los usuarios olvidan andarlas trayendo y tiene que estar comprando bolsas en cada compra.
Les puedo asegurar sin temor a equivocarnos que cada familia ya acumuló un gran número de bolsas en sus hogares, pues es casi imposible andar cargando con ellas, ya que, a veces sucede, de repente anda uno en las calles y recuerda que hacen faltas unos producto en casa y, ni modo de llevar en las manos las mercancías. A comprar de nuevo las bolsas.
Esta semana nos tocó observar en Chedraui a una señora cuando al llegar a la caja le dijeron que únicamente podían venderle una bolsa de esas biodegradables (que deberían darlas gratis), a simple vista se veía que necesitaba al menos tres bolsas para meter toda la mercancía que había comprado. Hoy las venden en 1.50 pesos, costaban 1.00 .
La señora suplicó, pero la empleada de Chedraui argumentó que ella con gusto se las vendería, «pero nos regañan». La señora a fin de poder llevar toda su mercancía tuvo que comprar dos bolsas más, pero de las de 15 pesos, la más barata, porque también hay de 26 pesos.
Luego entonces, donde están los diputados, dónde el gobierno de la esperanza. Los ciudadanos son prácticamente asaltados en esos comercios y nadie dice esta boca es mía.
Ahí deberían estar los diputados diseñando iniciativas para corregir el error de la Legislatura anterior que no previó o no quiso ver los daños colaterales con las reformas a la ley al medio ambiente.
Eso estuvo bien, contribuir a sanearlo de contaminación, pero lo que no estuvo correcto fue darle puertas abiertas al “tiburón empresarial” para que siga exprimiendo el bolsillo de las familias.
Así, en vez de andar violando las leyes electorales al promover la revocación de mandato, se necesita a los legisladores respaldando a los consumidores.
Empero, la ambición desmedida de vivir del presupuesto, los lleva a andar haciendo campañas en tiempos de veda electoral, para encaramarse en otro cargo en 2024.
Ahí se las dejo.



